A su propio ritmo, la vida es más fácil

Hagamos un simple ejercicio de observación: no nos “miremos” el uno al otro cuidadosamente mientras estamos inmersos en la vida cotidiana. Lo más probable es que pronto nos demos cuenta de que, al hacer lo que estamos haciendo, estamos usando demasiada energía en comparación con lo que realmente necesitamos. Mientras caminamos para tomar el transporte público, conducimos en el tráfico, trabajamos frente a la computadora, vamos a llevar a nuestros hijos a la escuela, actuamos en un contrato, estresados, de manera tensa. Hacemos una cosa y ya nos preocupamos por la siguiente, o seguimos enfadados por cómo nos fue con la anterior. Una acumulación de residuos mentales que nos impide permanecer en el presente y por lo tanto utilizar la energía necesaria , y no más.

¿Haciendo todo con la mitad del esfuerzo? Usted puede!

Toda esta energía no se aplica realmente a la acción, sin embargo, sino que continúa enloqueciendo en pensamientos inútiles. Como resultado, estamos constantemente en “reserva”. Hemos perdido la capacidad de modular nuestra presencia en las cosas que vivimos. Podemos romper este círculo vicioso: para hacer lo mismo, gastando la mitad de los esfuerzos que solemos hacer, basta con cambiar la forma en que nos ponemos en acción, para vivir el momento que estamos viviendo. Este es un ahorro muy valioso, que puede cambiar la calidad de nuestra vida interior y de nuestras relaciones.

Tres simples ejercicios diarios que ayudan a dar lo mejor sin demasiado esfuerzo

Siente tu cuerpo

Es muy útil tomar unos momentos de “recuerdo de sí mismo” cada día, para no vaciar las energías . Es simple: mientras haces algo, tienes que cambiar tu atención hacia ti mismo, tratando de sentir tu cuerpo, percibiendo tu presencia y existencia en ese momento. Esto nos devuelve inmediatamente al contacto con la “tierra”, con la materialidad de las cosas, reduciendo automáticamente el consumo de energía en pensamientos inútiles.

Modula la respiración

Cuando estamos inmersos en la rutina diaria, nuestra respiración a veces se contrae más, más sincopada. No respiramos profunda y tranquilamente, pero alternamos momentos de apnea con otros de excitación. Durante el día nos detenemos de vez en cuando para reequilibrarlo: cerramos los ojos y hacemos tres o cuatro respiraciones profundas, largas y lentas, y luego algunas respiraciones normales. Luego abrimos los ojos y volvemos tranquilamente a la actividad que estábamos haciendo.

Mejor organizado

A veces, sobreestimando nuestros límites, tratamos de hacer que demasiadas cosas permanezcan en un día y el estado de estrés continuo que sigue resta mucha energía . En estos casos extremos es mejor hacer una alineación más realista, “podando” los excesos y dejando espacio, si es posible, a las acciones con un retorno de la “amabilidad”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *