A veces, demasiada memoria duele!

Mario, un empresario de 43 años de edad, ha tenido que enfrentarse durante mucho tiempo a la percepción de ser inadecuado e incompetente en muchas circunstancias, a pesar de que ha estado dirigiendo con éxito la empresa familiar durante varios años. Mario se ha mostrado capaz en varios campos de la vida, ha logrado resultados brillantes, pero no es capaz de socavar la percepción de lo inadecuado que le causa una profunda incomodidad y una ansiedad perenne.

Habla a menudo de ello en psicoterapia y en sus conversaciones surge continuamente el recuerdo de su vida familiar, de sus difíciles relaciones con sus padres y sus hermanos.

Del almacén de su memoria salen fragmentos siempre iguales de estas experiencias, como si las huellas de esos recuerdos enviaran señales que Mario percibe y convierte en pensamientos distorsionados y emociones negativas.

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La memoria no es necesaria para sufrir por el pasado

Mario recuerda que sus padres, con motivo del rechazo en el primer año de bachillerato, le reprocharon su vergüenza por tener un hijo incapaz. El recuerdo de este acontecimiento está muy vivo y se acompaña de la imagen recurrente de sí mismo como un adolescente sentado en la cocina con sus padres en lágrimas y con la sensación de un peso en el pecho.

¿Por qué vienen estos recuerdos? ¿Cuál es su función? ¡No para atormentarlo de por vida! No, el recuerdo de esos acontecimientos le dice a Mario que, a pesar de las dificultades de la época, a pesar de los malentendidos y dolores, lo ha logrado y aún puede lograrlo.

Cerebro y memoria: ¿qué relación?

La psicoterapia está orientada en esta dirección: ayudar a Mario a considerar la memoria de los acontecimientos pasados como algo que sirve a la vida de hoy, útil para avanzar en la vida con aún más energía, ciertamente no como un territorio para explorar con nostalgia o arrepentimiento. Por lo tanto, la memoria es como un viaje del pasado al presente, y eso “sirve” al presente.

Así lo confirma un estudio del prof. Daniel Schacter de la Universidad de Harvard recientemente publicado en la revista “New Scientist”: la forma en que proyectamos hacia el futuro tiene en cuenta los datos almacenados en la memoria autobiográfica y por lo tanto esta memoria es un archivo que sirve a la vida de hoy y de mañana, para no volver a episodios del pasado que ya no existen.

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La memoria no es un álbum de recuerdos

La memoria, por lo tanto, no es un álbum de recuerdos para ser hojeados por las emociones reprimendas vinculadas a lo que nos sucedió en el pasado. Construimos la idea que tenemos de nosotros mismos a través de las experiencias de la vida, la base desde la cual nos proyectamos hacia el futuro. Si del pasado vienen fragmentos de recuerdos molestos, no debemos sufrir la carga, sino considerarlos como lo que realmente son: ¡una prueba de que, a pesar de las adversidades a las que nos enfrentamos, estamos aquí para vivir nuestras vidas!

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