Alergia, la señal de un peligro oculto

Lo que estás a punto de leer es la historia de una paciente que, a través de una corta trayectoria de psicoterapia psicosomática, está resolviendo un problema de alergia a la gata que le estaba haciendo la vida difícil. María llega al estudio de la psicoterapia por un extraño síntoma, que llegó hace algún tiempo. Al presentarse, sin embargo, “se lo toma muy en serio”, como demuestran sus primeras palabras. “Sabe, doctor, tengo 32 años y siempre he sido soltera y feliz en mi casa, con mi trabajo, mis amistades y mi vida plena. En resumen, libre, feliz y saludable. Ah, lo olvidé: Hay un bonito ser vivo que ha compartido mi casa durante casi 4 años: un gato al que le di el nombre de Atenea, la diosa que en los mitos es un símbolo de la mujer fuerte y autónoma, que cuida principalmente de sí misma y de sus necesidades, como un poco `soy yo.

Sin embargo, en las últimas tres semanas me ha ocurrido algo extraño: cada vez que Atenea se me acerca e incluso me frota la cara, como siempre ha hecho, empiezo a respirar mal y a estornudar alocadamente. ¿Me he vuelto alérgico a mi amado gato? No quiero creerlo y, conociendo tu forma de tratar los trastornos del cuerpo y del alma, te pido que me ayudes a entender lo que me está pasando y, si es posible, qué remedios o soluciones poner en marcha para volver a respirar libremente cerca de ella.

Miedo a las invasiones en el campo

El relato de los síntomas de María habla claramente de la alergia al pelo de gato e intriga al terapeuta, porque no tiene una explicación médica. Así que le pregunta a la paciente qué pasó en su vida en el período anterior a la aparición del trastorno. “Verás, nunca he tenido una gran relación afectiva. He estado con algunos hombres, he tenido relaciones intensas, pero siempre a cierta distancia. Hace cuatro meses, sin embargo, conocí a Valerio y me pareció muy especial. Empezamos a salir juntos, pero casi inmediatamente tuve la sensación de que él quería dominarme, imponerme sus decisiones. Me sentí muy atraída físicamente por él, pero poco a poco me sentí como si estuviera en una jaula. Y sentí la mayor parte de la sensación de “encarcelamiento” cuando vivió una semana en casa conmigo, porque tenía que hacer algún trabajo en su apartamento. Parecíamos una pareja perfecta, pero cuando regresó a su casa, me sentí aliviada.

Esta afirmación es muy significativa, porque recuerda los síntomas alérgicos que se manifestaron unas semanas después, cuando María comenzó a respirar con fatiga cerca de Atenea. El terapeuta dirige entonces el trabajo sobre el terreno de los “símbolos”: “Tal vez su gato se ha cargado de alguna manera para hacerla sentir que aún no está preparada para vivir con un hombre y mucho menos con alguien que quiera dominarla. Ya sabes, el gato es un animal libre, se acaricia, es sensual, pero sólo cuando él lo decide. Y Atenea le envió su mensaje: “Mira, si no vives libre, te volverás alérgica a la libertad: ¿es esto lo que quieres?

Mantenga siempre la distancia correcta

La sugerencia es la siguiente: si sientes una profunda atracción hacia Pablo, significa que la relación con él no debe ser eliminada, sino que debe ser “manejada” de una manera diferente. Pablo debe aprender que en una pareja existe el compartir las opciones y no la imposición de una sobre la otra. Intentó acelerar los tiempos de convivencia pidiendo la hospitalidad de la semana, pero ella no debe caer en la trampa. En cambio, siempre debe preguntarse qué le gusta hacer o no hacer con Pablo y cuándo y por cuánto tiempo. Cada mañana, cuando te levantes, acaricia a Atenea durante cinco minutos y ponte en su lugar. ¿Qué hace el gato durante el día? Justo lo que ella quiere hacer!

Alergia: lo que dice la psicosomática

La alergia en algunos casos expresa el intento inconsciente de no traer a sus vidas situaciones o personas percibidas como peligrosas o desfavorables a nuestra forma de ser, desagradables a nuestra naturaleza. A veces somos indecisos o ambivalentes ante estas situaciones y nuestro sistema inmunológico, que fisiológicamente representa el guardián de nuestra identidad, de lo que realmente somos, se inhala y pone en marcha una especie de guerra defensiva contra lo que no nos pertenece y nos hace ser alérgicos.

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