Ansiedad: el precio del regreso

Comienza a escucharse en los últimos días de vacaciones o de vacaciones, aumenta con las colas del regreso y finalmente explota en los primeros días en casa, poco después de reanudar las actividades cotidianas y profesionales habituales. Es el clásico ” ansiedad de regreso” que golpea implacablemente cada año en los primeros días de septiembre. Un trastorno que en pocos días o semanas agota la energía recuperada durante las vacaciones y llega en octubre ya saturado y agotado.

Esta forma de ansiedad es una señal fuerte, que no hay que subestimar: significa que las vacaciones no fueron experimentadas como una recarga, sino también o sobre todo como un escape de una vida que se siente tan cansada e insoportable. En resumen, es una forma obvia de rechazo a la vida que llevas.

¿Cómo tratar y superar esta forma de ansiedad Cómo tratar esta ansiedad de la manera correcta? Mientras tanto, no hay necesidad de pensar en tener que cambiar todo en tu vida: tal esfuerzo está más allá de tus fortalezas actuales y probablemente ni siquiera sabríamos en qué dirección cambiar las cosas. Así que acabábamos alimentando la ansiedad con nuevos argumentos, sin llegar a un acuerdo y creando más pensamientos negativos y frustración como resultado. Es mejor proceder de otra manera, cambiando algunos pequeños hábitos pero capaz de actuar sobre nuestra percepción de las cosas y de nosotros mismos. Sólo así podremos activar esos estados internos que nos llevarán a nuevas ideas y nuevas soluciones de una manera mucho más espontánea y efectiva. He aquí una lista de cosas que podemos hacer inmediatamente para aliviar los síntomas de ansiedad de la reentrada. No empezamos en absoluto El cuerpo siempre necesita ser gradual. Empezamos de nuevo lentamente con los compromisos habituales y los aumentamos a medida que avanzamos, o dispersaremos la energía adquirida. Dormimos más Desde nuestro regreso mantenemos por lo menos 7 horas de sueño, tratando de dormir a menudo antes de la medianoche. Podemos ayudarnos con un ciclo de melatonina, una tableta al día. Evitemos los somníferos o ansiolíticos, que al suprimir la ansiedad nos acostumbran a una vida que no queremos. Aprovechemos la intimidad No perdamos algunos de los buenos hábitos que hemos adquirido durante las vacaciones, en todos los niveles. Con la pareja seguimos buscando momentos “sólo nuestros”, si tenemos hijos seguimos jugando con ellos como durante las vacaciones. Mantenemos el cuidado del cuerpo No perdemos la forma física junto con el bronceado. Sigamos una dieta saludable, cuidémonos tanto físicamente como con nuestra ropa. Si no lo hacemos ya, busquemos un deporte que nos guste de verdad y empecemos a hacerlo una vez a la semana. No nos escapamos de la hora No idealizamos las vacaciones que acabamos de pasar. Esa no es la forma de vida ideal, nos parece que lo es sólo porque estamos insatisfechos. Reducimos las expectativas “exóticas”, aceptamos la ciclicidad del placer/fatiga. El mismo tiempo en que estamos “ahora” puede reservarnos placeres mucho más intensos de los que sólo imaginamos, si dejamos de huir.

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