Ansiedad por los tiempos difíciles

Siempre hemos dicho que la ansiedad debe ser bienvenida y entendida, que esta es la única manera de curarla realmente. Pero hay situaciones de la vida, inmutables al menos durante cierto tiempo, que provocan una ansiedad insoportable, situaciones en las que un ambiente amenazador o un acontecimiento dramático advierten a todo nuestro ser: puede ser una contingencia económica desagradable, o la enfermedad de un miembro de la familia. Se puede decir que en estos casos no sentir ansiedad es patológico y revela un desapego de la realidad.

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Sin embargo, si este tipo de ansiedad se “deposita” en un sujeto que ya está ansioso por naturaleza, se arriesga a llevarle a niveles tan altos de estrés que al final es incapaz de lidiar con la situación específica, o lo hace, pero con un enorme gasto de energía y aún así lidia principalmente con su reacción psicológica. He aquí, pues, la necesidad de aprender a vivir con la ansiedad debida a algunas situaciones “obligatorias”, eliminando la innecesaria cuota extra que puede hacer grandes daños y empujarnos con el tiempo a crisis más agudas.

Las situaciones de disparo

  • Incertidumbre económica
  • Enfermedades graves de usted o de su familia
  • Espectros de despido, desempleo
  • Atmósferas familiares (separaciones no consentidas)
  • Atmósferas colectivas actuales (por ejemplo, vientos de guerra, terrorismo, vivir en barrios infames)
  • Profesiones con alto riesgo de estrés (por ejemplo, agentes de policía, guardias, cirujanos)

Los riesgos que corre

  • Sin dormir, estado de alarma crónica
  • Frustración y desgaste continuo con riesgo de depresión
  • Pensamientos obsesivos sobre el evento ansiógeno
  • Actitud hiperquinética y logorreica
  • Comportamiento de evasión y elecciones no libres
  • Síntomas físicos (palpitaciones, debilidad, temblores, tensión muscular, dolor de cabeza…)
  • Dificultad para lidiar con la situación que crea ansiedad, con la creación de nueva ansiedad

Consejos útiles

  • Busca objetividad . No responda con una reacción puramente emocional al evento, por muy fuerte que sea. Trate de entender, con la ayuda de alguien que no esté involucrado, si hay espacio real para mejorar o cambiar la situación. A menudo los hay.
  • Crea el mejor activo . Lúcidamente, aún con la ayuda de alguien, optimiza al máximo los aspectos que te hacen sentir más seguro y menos ansioso. Al mismo tiempo, no seas un poco perra y respeta tus límites emocionales ahora mismo.
  • Vivir la ansiedad con conciencia . Esta ansiedad no debe ser negada, sino vivida para lo que realmente es. Eventualmente, a través de la psicoterapia dirigida (6-8 encuentros), uno aprende a separar la ansiedad objetiva y natural de la añadida en exceso.
  • No se identifique . Si tienes una naturaleza ansiosa puedes identificarte fácilmente con el exceso de ansiedad o con el problema que la produce. Desarrolle una mirada distante, observadora y panorámica. Manejarás la situación mucho mejor.
  • Poner el cuerpo en primer plano . Conecta la ansiedad con el cuerpo con ejercicios físicos diarios (mientras te gusten) y formándolos con dibujos, escritos, fotografías. Llevar la ansiedad al exterior y “verla” siempre tiene un efecto calmante.

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