Aprende a decir que no!

Cuántas veces hemos tenido a nuestro jefe en el trabajo, padres, amigos o parejas que nos piden algo que no queremos hacer, algo que no es parte de nosotros, pero que de alguna manera nos sentimos obligados a hacer, aunque sea a regañadientes. Son precisamente estas ocasiones las que a la larga no nos hacen sentir completamente nosotros mismos y pueden crear trastornos molestos, como el clásico nudo en la garganta. Cuando vives con el miedo de decir no, de no ser como los demás quisieran o de no satisfacer sus necesidades, en realidad estamos poniendo las necesidades de los demás en primer lugar, sin escucharnos a nosotros mismos.

“En el trabajo no puedo ser yo mismo”
Elena, una de nuestras lectoras, nos cuenta su historia: “Tengo 38 años, llevo diez años casada con un hombre con el que tuve dos hermosos hijos. Trabajo en una empresa importante y en general mi trabajo me satisface, aunque de vez en cuando siento dentro de mí una extraña sensación de angustia que se aferra a mi garganta. El nuevo director de la oficina me exige que cumpla con mis deberes al pie de la letra sin “añadir” nada de lo mío y no me gusta trabajar así, pero es una persona autoritaria la que me asusta. Así que hago lo que él quiere y “me trago el sapo”. Últimamente la situación ha empeorado, siempre me siento bajo escrutinio y sólo puedo sentirme mejor cuando estoy con mis hijos. El que se reporta es un ejemplo de cómo, a veces, las demandas de otras personas pueden afectar negativamente nuestro bienestar físico y mental. De hecho, Elena siente el peso de las peticiones de su jefe que obstaculizan su forma natural de ser y de trabajar, pero no tiene el valor de contrarrestar y decir lo que piensa.

¡El nudo en la garganta nos “habla”!
Como Elena acaba de decirnos, uno de los síntomas más comunes de la ansiedad, que proviene del miedo a expresarse y decir “no”, es el nudo en la garganta. La sintomatología de la ansiedad puede resumirse con el término “angor” que significa “apretar” y expresa el sentido de limitación que sentimos cuando se nos hacen peticiones o se nos dicen cosas, a las que queremos responder con algo nuevo o diferente, pero aún no estamos lo suficientemente convencidos para hacerlo, confiados de nosotros mismos o tememos las consecuencias. La garganta representa el puente entre nuestro mundo interior y el exterior, pero puede convertirse en un cuello de botella que actúa como un “capuchón” y nos impide comunicar eficazmente nuestra forma de ser y de pensar. En este sentido, la perturbación “pretende” hacernos conscientes de las palabras tácitas, obligándonos a pronunciarlas.

Consejos prácticos

  • Escuchar más
  • No tenga miedo de decir lo que piensa, incluso si es algo inusual
  • No tenga miedo de decir “no” a los demás
  • No trates de ser lo suficientemente bueno para todos. Sólo tienes que gustarte a ti mismo.

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