Así es como soy: una frase que debe ser abolida.

Traumas, duelos, estrés, desilusiones, separaciones: estamos acostumbrados a cuestionar estos elementos para explicar el inicio de una depresión, pero a menudo olvidamos otro factor importante que puede empujar hacia la crisis. Un factor invisible, no espectacular pero constante en el tiempo: el carácter . Cada uno de nosotros tiene un carácter , un conjunto de aspectos psíquicos más pronunciados que otros, que constituyen la forma preferida en que nuestra personalidad se desarrolla en la realidad. Esta “configuración” psíquica influye en muchos de nuestros comportamientos, dándoles una impronta típica, pero también está dotada de elasticidad y nos deja libertad de acción y capacidad de adaptación. Un personaje tímido , por ejemplo, en circunstancias de necesidad real puede volverse descarado. Una persona hipersensible a veces puede actuar “duramente”. Sin embargo, en algunos de nosotros el personaje , desde temprana edad, pronto se vuelve muy rígido hasta convertirse en el “timón único” que guía todo o casi todo el comportamiento de sus propietarios, hasta el punto de impedir que se adapte a las circunstancias cambiantes de la vida.

Si el carácter se vuelve demasiado rígido una armadura

Se dice, por ejemplo, que Guy es una polémica, es decir, que en todo lo que hace lleva una actitud guerrera; Cayo es pesimista, es decir, pone negatividad en todo lo que vive. Y luego está lo sentimental, lo emocional, lo sospechoso, etc. Son personas “encarceladas” en una forma rígida y estereotipada de pensar, reaccionar y hablar, lo que las lleva a vivir de una manera frustrante las relaciones, la sexualidad, el trabajo y otras áreas. A menudo la persona tampoco se da cuenta de que él o ella es así, o se da cuenta de que no puede hacer nada al respecto (“Yo soy así”) y esto hace que cualquier transformación sea más difícil. Pero es importante poder reconocer estos aspectos de uno mismo porque las terapias a seguir en muchos casos no son las mismas que las de una persona “más libre”, sino que hay que tener en cuenta estas rigideces que constituyen en cualquier caso el mejor equilibrio, por precario que sea durante la crisis, que ha alcanzado el sujeto.

Te arriesgas si siempre juegas estos roles

  • La Controversia : Desgasta sus fuerzas en continuas batallas.
  • El Super-emocional: Cualquier cosa que lo rompa o dañe.
  • El pesimista: Hace que las cosas vayan mal, como él teme.
  • El sospechoso: Se siente como una víctima de complots y ataques.

La guía para salir de la rigidez: necesitas calma y dulzura

Evitar “desbloqueos” demasiado rápidos

Si crees que tienes un carácter muy rígido, evita todo lo que es la terapia de choque, es decir, todas aquellas técnicas, psicológicas o corporales, que intentan desbloquear la conciencia, los nudos inconscientes, los flujos de energía u otras. Podrían empeorar las cosas. Elija un camino con efectos graduales.

Expandir lentamente

Si estás en crisis significa que tu vida necesita expandirse pero hemos visto que con un carácter rígido es mejor evitar cambios radicales. Es mejor añadir noticias de una manera suave. Muy útil en estos casos son los viajes cortos y los cambios transitorios en el contexto principal.

Ser realista

Si es cierto que el carácter expresa precisamente las “características tuyas”, si las conoces mejor, dales la oportunidad de desarrollarse de una manera menos intransigente. Proponga objetivos realistas que no fuercen demasiado la “jaula del personaje”, y algo puede expandirse sin esfuerzo.

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