Así quita las fijaciones de la mente

Esa tan esperada promoción; la mudanza; el deseo de maternidad; el matrimonio perfecto… Son imágenes de “diseño” que se instalan en la mente, tomando posesión de ellas. Pequeños y grandes proyectos de felicidad son ante todo imágenes ilusorias: Cierre los ojos y se verá el día de la boda de cuento de hadas, o en el ático de sus sueños. La imagen es una nube en tu cabeza, una especie de campo de energía que condiciona todos tus juicios (esto es bueno, eso es malo) y predetermina tus acciones (las que debes hacer y las que no debes hacer). El problema es que en un momento dado ya no te ves a ti mismo, sino sólo la identidad creada por el proyecto, el “yo” que vive dentro de esa ilusión.

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Encuentra tu cara auténtica

Es como un hechizo: hechizado por un guía-engaño, puedes quedarte durante años con gente que no toleras, pero que te hace sentir a la moda; soportar relaciones que ya se han acabado porque “el matrimonio es lo primero”; o aceptar un trabajo que odias para no romper la imagen del “buen hijo que no hace sufrir a sus padres”. Eres un vampiro por esa ilusión. Pero hay un aspecto positivo. En cada falsa meta, como en cada síntoma, siempre hay un trasfondo de verdad enterrada. ¿Quizás en el dinero acumulado obsesivamente hay un niño que quiere el amor que no tenía? ¿Quizás el deseo que te hace conocer a la gente equivocada es construir una identidad diferente, más independiente y libre? También hay una cara auténtica en nuestras ficciones . En cada imagen de felicidad que condiciona nuestras relaciones hay mucha energía vital esperando ser liberada . ¿Podemos hacerla emerger y usarla de una manera diferente? Por supuesto. No se trata de hacer borrón y cuenta nueva del pasado, sino de dejar que algo se desarrolle a partir de nuestras ilusiones: basta con no seguir manteniéndolas inmóviles, sino dejarlas evolucionar.

Las definiciones desaparecen y llega la felicidad!

Haga un ejercicio imaginativo: ¡ahora está contento!

Cuántas veces has dicho: “Seré feliz cuando…”, tratando de imaginarte en esa situación. Es una forma de pensar muy común, que sienta las bases para una vida ideal. Cuanto más se cultiva, más crece el edificio y con el tiempo se pierde en él, buscando la felicidad en habitaciones siempre nuevas. Incluso cuando piensas que lo has alcanzado, aquí hay otra puerta, un nuevo camino que tomar, otra meta que alcanzar. La felicidad, sin embargo, es un estado nacido desde dentro y nunca el simple efecto de eventos externos o metas alcanzadas . Por lo tanto, es necesario derribar este castillo mental, pero conservando el bien que contiene: el deseo de explorar, la energía que ponemos en él. Para ello no debemos borrar la imagen de nuestra propia autorrealización, sino dejar que evolucione para que, al desarrollarse, dé fruto en nuestra vida cotidiana, en lugar de cristalizar en un pensamiento fijo que nos convierte en vampiros.

Transforma ilusiones en carga vital

Cállate en un lugar que te guste. Acuéstate cómodamente, cierra los ojos y enfoca tu atención en el evento que representa la realización de tus sueños, tu ideal de felicidad. No importa si es un destino grande o pequeño: si está fuera de ti, estás transfiriendo tus esperanzas a él. Trate de observarlo, y obsérvese a sí mismo mientras vive dentro de esa imagen, obsérvese a sí mismo mientras realiza ese sueño…. Luego, lentamente, contempla el cambio de imagen… La imagen cambia, cambia de forma… El campo se ensancha, cada objeto o forma cambia convirtiéndose en otra cosa… Te transformas a ti mismo…. A veces se ve temblar: algunos aspectos se evaporan, otros se vuelven más vivos…. Amplía tu mirada… Tu imagen se desvanece y los contornos se vuelven cada vez menos definidos, cada vez más indistintos…. Sientes una profunda paz que brota espontáneamente. Cuando quiera volver a abrir los ojos y regresar lentamente a sus actividades diarias.

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