Atracones nocturnos: así que deja de

Matilde , una lectora psicosomática de Riza, escribe : “Tengo 31 años y he estado viviendo con ataques de hambre nocturnos durante 13 años. Llegan todas las noches, incluso varias veces en una sola noche y sin detenerme. Les dejo imaginar al día siguiente la culpa y el cansancio, ahora una obsesión, para purificar el cuerpo y la mente. Durante el día mi dieta está decididamente restringida y asociada al deporte, por la noche vivo ahora una completa pérdida de control. Me gustaría entender cómo resolver este problema.

¿Demasiado trabajo diario? La noche traerá el caos

La carta de Matilde recuerda la famosa historia “El extraño caso del Dr. Jekyll y el Sr. Hyde”. Como en la historia de Stevenson, nuestra lectora se da cuenta de que está viviendo dos dimensiones de sí misma: una diurna, donde todo ocurre regularmente, y otra nocturna, donde ocurre algo inusual, abrumador, una “pérdida total de control” . No se trata de una duplicación patológica de la personalidad: la naturaleza misma del ser humano es doble, es una realidad que ha sido evidente desde los albores del tiempo. Día y noche, el Sol y la Luna, son los dos principales arquetipos (o símbolos universales) del mundo psíquico: el día representa la conciencia, mientras que la noche es el símbolo por excelencia del inconsciente. Masculino y femenino, Yang y Yin, son las dos fuerzas que se alternan incesantemente en la naturaleza y que dentro de nosotros tratan de integrarse en una convivencia equilibrada. Esta premisa es fundamental porque es la brújula con la que orientarse para superar los atracones nocturnos.

Los atracones revelan un lado femenino oculto

En Matilde, la conciencia diurna entra en conflicto con aquello que no choca con ella. Ella lo considera como algo incorrecto, negativo, que debe ser eliminado. Pero es precisamente esta mentalidad la que hace que el conflicto persista de forma duradera (¡durante 13 años!). Lo que desencadena el atracón nocturno es sobre todo la actitud diurna demasiado rígida y restringida hacia la comida, la vida y uno mismo. Es una actitud dominada por un lado “masculino” exorbitante, es decir, una mentalidad que quiere dominarlo todo y no admite groserías: durante el día hay un verdadero “régimen” de alimentación. Pero este encogerse, forzarse, limitarse durante el día implica la necesidad inconsciente de abrir las puertas a las transgresiones alimentarias durante la noche: cuando el régimen de la mente consciente flaquea, surgen impulsos vitales naturales.

Cómo salir del círculo vicioso

Puede parecer extraño, pero el atracón nocturno puede ser de alguna manera la salvación de nuestra amiga lectora, porque viene a tratar de manera natural el excesivo control que tiene sobre sí misma durante el día. Entonces el primer paso para salir del impasse debe ser dado por la conciencia misma. Si comienza a concederse algo más durante el día, a aflojar aunque sea un poco el control sobre la comida, a no imponerse automáticamente como purificador o como contraproducente restaurador “al día siguiente”, a acoger los impulsos nocturnos como si fueran tu hembra oculta que viene a visitarla (ya que está demasiado reprimida y restringida durante el día), entonces finalmente podrá salir del círculo vicioso y el inconsciente ya no tendrá que ser tan perturbador y voraz por la noche.

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