Auto-sabotaje: la explicación psicosomática

Le pasa a mucha gente y es un fenómeno difícil de entender y aceptar: después de un tiempo y esfuerzo, estamos muy cerca de la realización de un proyecto que nos parece importante, y de repente sucede algo que impide el logro de la meta. ¿Qué significa esto? ¿Por qué sucede esto? Para algunos, se trata de simples coincidencias negativas, para la psicosomática, hay más, sobre todo si los acontecimientos similares tienden a repetirse: hay un mensaje simbólico que viene de las profundidades del alma y que hay que aprender a comprender para poder vivir en armonía con ellos mismos y obtener lo que se quiere de la vida. No son las circunstancias, la desgracia o el azar: a menudo somos nosotros los que boicoteamos inconscientemente la consecución de los objetivos establecidos. Lo hacemos a través del cuerpo, a través de la “producción” de síntomas físicos que nos impiden realizar lo que (aparentemente) deseamos, o a través de una actitud mental que empieza a insinuar dudas y preocupaciones persistentes.

Auto-sabotaje, tres causas posibles

Advertencia: esto no significa necesariamente que ese objetivo no sea para nosotros. A veces son los momentos que nos imponemos a nosotros mismos o el momento emocional por el que estamos pasando los que no funcionan. En otros casos, sin embargo, esos objetivos no son realmente nuestros.

No estamos emocionalmente preparados….

Una de las principales razones por las que sin saberlo nos alejamos de una situación aparentemente codiciada es que en realidad aún no estamos preparados para vivirla . Tal vez estamos organizados y hemos planeado todo hasta el último detalle, pero nuestra emotividad no es capaz de apoyar el gran paso. Sea lo que sea (amor, trabajo, viajes, etc.), nuestra alma quiere decirnos que no estamos 100% seguros de poder manejarlo. A veces el proyecto ideal y el proyecto real de vida son lejanos y, por lo tanto, en palabras, una persona puede desear ardientemente algo para el futuro, pero luego, cuando se acerca el momento de lograrlo, emergen de las profundidades todos los miedos que se mantienen ocultos, con el riesgo de que se produzca un cambio de rumbo. Hay que escuchar estos miedos; a veces sólo se necesita una pequeña parada para reflexionar y entonces la carrera puede continuar.

… O tenemos demasiadas expectativas….

Otras veces, en cambio, el objetivo es auténtico, nuestra emotividad también estaría dispuesta a apoyarlo, pero lo que no es armónico son las “modalidades de aproximación”: las presiones y expectativas excesivas pueden tener un efecto contrario y ralentizar el logro de una meta que tiene su propio y propio tiempo interior. El tiempo del alma no es el tiempo del mundo exterior y por eso no siempre es fácil coordinar los proyectos de vida con las necesidades más profundas. Especialmente cuando se trata de un objetivo importante, no debemos imponer ritmos antinaturales, sino al contrario, percibir que tenemos libertad de acción, de razonamiento y de sentimiento. Sólo así podremos recorrer nuestro camino a la velocidad que más nos convenga.

… Cualquiera de los dos deseos no es auténtico

Los que viven con los mitos y modelos de la sociedad en la que viven como única guía, o los deseos de sus padres o de cualquier otra persona afectivamente importante, se arriesgan a asumir objetivos poco auténticos , a años luz de su autenticidad. Esto sucede cada vez que la necesidad de alcanzar una determinada meta ha sido inducida por otros. Al principio es fácil no notar este “mecanismo” y realmente creer que tenemos ese deseo, pero cuando te acercas al fatídico momento, todos los nudos llegan al panal y comenzamos a desarrollar síntomas psicosomáticos. Es una suerte que el alma nos bloquee o que el cuerpo nos paralice: no hay peor desgracia que luchar y quizás alcanzar lo que no es para nosotros.

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Síntomas de autosabotaje

He aquí una lista de los síntomas psicosomáticos más frecuentes que ocurren cuando el alma trata de advertirnos que cambiemos la ruta o las formas de llegar a ella.

  • Ataques de pánico: un verdadero grito de alarma para una conciencia que no quiere escuchar. Rompe los patrones y le obliga a detenerse
  • Depresión: quita energía y entusiasmo al llevarnos de vuelta a la búsqueda de la verdad profunda
  • Errores continuos de distracción: no son aleatorios, especialmente si están cerca en el tiempo. El inconsciente utiliza actos perdidos para decirnos que algo anda mal
  • Comportamiento inconsistente: después de una trayectoria recta aquí está el giro inesperado. Comportamientos que parecen inexplicables y que hacen imposible alcanzar la meta
  • Bloques musculares: el simbolismo más legible. De abajo surge el intento de bloquear la acción, porque algo está en conflicto y necesita detenerse

Si escuchas los síntomas vuelves a tu camino

¿Cómo, entonces, podemos aprender a escuchar a nuestro ser interior y los síntomas que nos envía, viviendo en armonía con nuestro ser interior? En primer lugar, uno nunca debe trivializar o ignorar las manifestaciones del inconsciente. Más bien, es mejor tomar un descanso para comprender realmente nuestras necesidades reales y nuestras auténticas aspiraciones: cuanto más las ignoramos, más volverán a ocurrir con mayor intensidad y frecuencia. Es en cambio evitar la actitud fatalista , que atribuye las faltas de los eventos fallidos y crea víctimas del destino: esto te hace mirar hacia otro lado desde las profundidades y no te lleva a entender las verdaderas razones del fracaso. En realidad, no hay fallos, simplemente no era el momento ni el destino adecuado. Aceptando los mensajes de lo profundo y evitando la desmoralización inútil, pronto podremos volver a ponernos en camino, esta vez hacia nuestros propios deseos.

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