Cambios de humor: cómo encontrar el equilibrio

Para aliviar los cambios de humor excesivos, proponemos aquí un esquema de actividades prácticas y técnicas corporales a realizar en un periodo de tres semanas, un ejercicio por semana a partir del primero. Realice el ejercicio indicado, hágalo tantas veces como crea conveniente y en completa relajación. Deben realizarse tanto en la fase en la que el estado de ánimo es alegre como en la fase en la que es bajo: el éxito en esta voluntad en sí misma promueve una mayor estabilidad emocional.

Detener los salientes del cuerpo

– Siéntese en un tapete con las piernas extendidas. Ve y tócate los tobillos con las manos y extiende las piernas. Cuenta hasta diez y vuelve a la posición inicial. Ejecuta la secuencia cinco leída.

– Siempre sentado, abre las piernas y llega a tocar primero el tobillo izquierdo, contando siempre hasta 10, luego el tobillo derecho, y cuenta hasta 10. Vuelva a la posición inicial. Repita todo el ejercicio 5 veces.

– Agáchese en cuclillas sobre su espalda y levante las rodillas hacia el pecho. Cuenta hasta 10. Permaneciendo en esta posición, extienda la pierna izquierda hacia arriba y coloque el pie derecho en el hueco de la pierna izquierda (la pierna derecha se dobla). Con las manos, tome el tobillo derecho y acerque ambas piernas. Cuenta hasta 10. Haz lo mismo con la otra pierna.

– Sentado con las piernas estiradas, pone la mano derecha sobre el codo izquierdo y con ella tira del brazo izquierdo extendido hacia la derecha, delante del pecho. Acompáñelo en movimientos de elongación cortos (cuente 10 tramos pequeños, con lentitud). Haga lo mismo con el otro brazo.

Por qué funciona:

– En la fase de estado de ánimo a las estrellas enseña a liberar energía de forma gradual y no explosiva.

– En la fase de humor negro tiene una acción relajante que reduce la presión emocional interna, sin esfuerzos excesivos.

– Ejercita el cerebro a una mayor constancia y gradualidad.

Despertar la creatividad con un dibujo

Consigue una hoja de protocolo a cuadros. Divida los tres primeros lados por la mitad, horizontalmente, con un lápiz, dejando el último intacto. Dibuja todo lo que quieras en la parte superior de la fachada cuando el estado de ánimo sea positivo, pero dibuja en la parte inferior cuando estés abajo. Haga lo mismo con las otras dos fachadas. En el último lado dibujarás a toda página de buen y mal humor, superponiendo los dos dibujos o modificando el primero. Ahora pon el papel en un cajón y después de unos días sácalo y mira tus dibujos. Sin juzgar, deje que le transmitan sus sugerencias a usted.

¿Para qué sirve:

– Da espacio a la actividad del hemisferio derecho (creatividad, emoción e imaginación).

– Te pone en contacto directo pero simbólico con tu estado de ánimo.

– Le permite captar matices, tonos y cualquier variación.

– Fusionar la imagen de buen y mal humor integra los estados mentales opuestos.

Háblanos de ti: reforzarás tu identidad

Consíguete dos hojas de protocolo a rayas. Dibuje la mitad horizontal como antes. Escriba estas tres preguntas en cada mitad de todos los lados:

– ¿Qué pienso de mí ahora?

– ¿Cómo me veo en el futuro?

– ¿Qué piensas de lo que me rodea ahora?

Conteste cada una con tres adjetivos escribiendo en la mitad superior cuánto se siente levantado y en la parte inferior cuando se siente deprimido. Cuando hayas completado ambas hojas, haz que pasen un par de días y luego vuelve a leer tus escritos, evaluando si a medida que pasan los días han surgido nuevos elementos, si algún adjetivo “arriba” ha entrado en la parte “abajo” y viceversa, y si reconoces como propias todas las expresiones utilizadas en ambas fases del estado de ánimo.

Cómo ayuda:

– Activa el hemisferio izquierdo (capacidad de análisis y síntesis).

– La visualización de los opuestos da lugar a una nueva actitud y a una mayor integración.

– Hay una llamada constante a la propia identidad, incluso en su mutabilidad de expresión.

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