Colon irritable, un problema de autoestima

A pesar de los grandes avances de la medicina, todavía existen muchos trastornos menores pero molestos que no pueden ser controlados ni por las drogas ni por remedios alternativos. Entre ellos destaca el síndrome del intestino irritable , caracterizado por una hipersensibilidad del intestino grueso -el colon de hecho- que determina una alternancia de estreñimiento y descargas diarreicas súbitas y dolor abdominal, con una prevalencia de esta segunda manifestación.

Remedios irritables para el colon: la medicina oficial no ayuda

Es una patología extraña, la del colon irritable : los análisis de sangre son normales, así como las pruebas instrumentales (colonoscopia y ecografía abdominal), pero los síntomas están ahí y son tan impresionantes que afectan de forma muy negativa a la vida diaria. Los síntomas de la colitis, de hecho, llegan de una manera impredecible e imperiosa, forzando a la persona a “escaparse” apresuradamente al inodoro. Los que padecen este problema se ven obligados a evitar diferentes situaciones sociales o, si no pueden evitarlas, se someten con ansiedad, lo que aumenta aún más la posibilidad de la temida secreción intestinal.

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El cuerpo habla a través del síndrome del intestino irritable

La irritabilidad intestinal siempre avergüenza a quienes la padecen y les obliga a reducir su campo de acción, induciendo frecuentes estados de ansiedad y frustración que pueden resultar en actitudes depresivas. Aunque las drogas, tanto convencionales como alternativas, a menudo funcionan mal, el problema del síndrome del intestino irritable es solucionable, pero necesitamos cambiar nuestro enfoque. No basta con decir que la causa es el estrés: necesitamos escuchar lo que nuestro cuerpo quiere señalar con un trastorno que llega de repente y luego desaparece, y lo hace una y otra vez. Partamos de un vínculo que los médicos psicosomáticos suelen establecer entre el intestino y el cerebro: no sólo el intestino contiene una gran cantidad de neurotransmisores similares a los del cerebro, sino que también a nivel funcional realiza funciones de procesamiento. También sabemos que los dos órganos están en contacto íntimo el uno con el otro, a través del sistema nervioso. Lo que nos sucede en la vida se procesa en ambos niveles y que si el nivel “alto” no aborda completamente un problema, el nivel “bajo” viene en su ayuda, obviamente a su manera, con su lenguaje biológico.

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En la raíz del síndrome del intestino irritable hay una gran inseguridad psicológica

Desde este punto de vista -que tiene una evidencia científica y psicológica muy sólida- la marcada alternancia del comportamiento intestinal equivale a una alternancia de actitud mental y psíquica: apertura y cierre, dar y sostener, expresar y esperar, afirmar y retirarse, actuar y no actuar, legitimar las propias necesidades y negarlas, enojarse y esconder la ira . La alternancia expresa una especie de “gran duda” sobre la posibilidad de mostrarse como uno es o no es, por un miedo radical a no ser aceptado y, por tanto, a una gran inseguridad. En resumen: es un problema de autoestima . Los que sufren de colon irritable atraviesan una fase de profunda incertidumbre, no sobre algo específico, sino sobre su propio valor, sobre su propia identidad: “¿Quién soy yo? ¿Qué es lo que realmente quiero? ¿Esta es mi vida? Puedo expresar mis necesidades y deseos reales”. Pero, al no ser suficientemente consciente de ello, no puede afrontar concretamente, dentro de sí mismo, el problema.

Debe encontrarse un centro de gravedad estable

La irritabilidad del intestino (en el frío, en la comida, en los estados de ánimo) es una expresión de esta inseguridad: por una parte, muestra la rabia por no haber encontrado una actitud estable y resultados constantes; por otra, señala la hipersensibilidad típica de los que están influenciados por situaciones y juicios de todo tipo. Y el vaivén de un síntoma a otro (del estreñimiento a la diarrea) expresa la búsqueda continua y automática, desde el inconsciente, de un centro de gravedad seguro que nos permita afrontar las cosas. La verdadera solución para el colon irritable pasa por la psique. Cada uno puede elegir el camino más adecuado: un trabajo psicológico, un fortalecimiento de los recursos mentales, un mejor contacto con su cuerpo. Lo que importa es considerar que un síntoma tan material, visceral y violento concierne en realidad a una de las partes más refinadas e invisibles, pero fundamentales, de nuestra persona: la confianza, la estima, el sentido de nosotros mismos. El síntoma nos pide que los hagamos crecer.

Remedios Irritables para el Colon

Si el síndrome del intestino irritable revela así una dificultad “existencial” para elaborar y madurar el mundo interior hasta el punto de darle forma, una contribución válida para superar el problema consiste en empezar a “dar forma” de nuevo: a la identidad, a las emociones, a la creatividad, al trabajo psíquico, a las energías. No cualquier forma, por supuesto, sino una que sea “la tuya”. Cada uno de nosotros necesita traducir en imágenes, en hechos concretos, en un nuevo orden, en actividades definidas, en lo que es y lo que hay dentro de nosotros. Es realmente una necesidad primaria de la psique: cumplirla ayudará, gracias a la analogía entre cerebro e intestino, a regular mejor la necesidad orgánica primaria que se expresa con las heces.

Trata mejor a tu cuerpo

La confianza básica en sí mismo proviene de sentir el cuerpo, de percibirlo como una base firme sobre la que descansa todo el ser, y no como una herramienta desechable a la que se presta poca atención. Por lo tanto, todas las prácticas que actúan en este sentido pueden ser útiles, desde varios tipos de masaje a diferentes técnicas corporales, hasta deportes como el karate. Lo importante es que los elijas, y no otros, en base a la afinidad que sientes con ellos.

¿Qué es lo que realmente necesitas?

De hecho, el colon irritable, tanto simbólica como concretamente, sigue recordando a quienes lo padecen que hay “necesidades básicas” que atender urgentemente, lo que obviamente no es el caso. Identifica cuáles son tus verdaderas y profundas necesidades y deseos internos, y comienza a declararlos y perseguirlos a medida que avanzas, para que este informe continuo del intestino sea inútil.

A través de los sentimientos de culpa

La hipersensibilidad intestinal es a menudo el espejo de una hipersensibilidad a las críticas de los que nos rodean. Y sólo se puede superar reequilibrando las relaciones. No te pongas en una posición pasiva y aterradora para recibir las opiniones de los demás: si les temes es porque eres el primero en no dar legitimidad a tus necesidades, al “sí” y al “no” que vienen de dentro, quizás los censures y los elimines antes de que vean la luz. Es hora de dar más espacio a tus tendencias, sin sentimientos inútiles de culpa. No tengas miedo de ti mismo y no tendrás miedo de los demás.

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