Cómo hacer realidad tus sueños

Un lector de Riza Psicosomatica nos escribe: “Pensé que mi sueño era ser abogado. He tenido años y años de universidad que hoy me parecen completamente inútiles. Estoy cansado, deprimido, desmotivado…. ¿Qué tengo que hacer para no volver a equivocarme?”. Tienes que empezar desde un punto: los verdaderos “sueños” no son los que se hacen realidad, sino los que se hacen realidad para ti . A menudo, tales sueños yacen en el cajón de tu alma, que emerge sin previo aviso y “llama” en el momento oportuno. La pregunta que hay que hacerse entonces es: ¿dónde está este “cajón”? Es tu parte más profunda y vital, tu instinto, tu naturaleza, tu esencia, lo mismo que las raíces de la planta. Advertencia: no vemos las raíces de la planta, están en la oscuridad: de la misma manera que tu “sueño” pertenece al mundo de lo desconocido, es el lado de ti que aún no ves y conoces. Cuanto más piensas que sabes cuál es tu sueño, menos es realmente tu sueño! Porque si lo sabes, significa que probablemente lo pusiste en el cajón. Es un producto de tus ideas, de tus creencias, de la influencia que el medio ambiente ha tenido en ti. Un sueño como este nunca puede satisfacerte y no es casualidad que, después de haberlo perseguido, te sientas más vacío que antes. Debes aprender a relacionarte con esta realidad oculta y misteriosa. Cuando un sueño viene “del cajón”, del alma, puntualmente se hace realidad y te hace sentir bien. No es algo limitado al futuro, sino una presencia diaria, un camino diario, una felicidad plena y presente en todo momento, que garantiza la autoestima.

La sabiduría de las imágenes antiguas

Pero así continúa el correo electrónico de nuestro amigo: “Últimamente he estado huyendo de la realidad y he estado pensando cada vez más en lo sencilla que era la vida cuando era niño….”. Tengo una imagen de mí misma que me gustaba pintar y estaba sucia por toda la casa. He aquí un recuerdo importante, que no se evoca, sino que se produce espontáneamente. Bueno, esa cara de un niño feliz que aparece dentro de ti quiere encontrar un lugar en tu vida como futuro abogado y no lo encuentra. Déjales espacio, de lo contrario tu vida será una vida de sufrimiento. La imagen del “pequeño” sabe cosas que has olvidado. Tal vez era lo contrario del hombre en el que te convertiste y crees que lo sabes. Era libre… A veces es necesario descubrir cuán diferente es la imagen del niño que fuimos de la imagen de hoy. Sí, ahora tu rostro ha cambiado, tal vez es más controlado, menos espontáneo. Ese niño que pintó, que creó con sus manos, sigue ahí. Y basta con imaginarlo, recordarlo, encontrarlo de nuevo.

Busca tu “cara de bebé”

Pero ten cuidado con los falsos mitos de la madurez. Aquí está de nuevo nuestro amigo: “Sé que la infancia ha terminado y que la vida real es otra historia! ¿Qué sentido tiene perderse en una nostalgia tan estúpida? Tal vez no quiero crecer. Pero, ¿qué significa realmente “crecer”? ¿Alejarse de la naturalidad? La pregunta correcta que debes hacerte es: “¿Me parezco a la imagen de una chica que era? Durante el día, busquemos también el rostro del niño que éramos, para recordarnos la “trama” de nuestra vida, de nuestro carácter. El niño que eras, con esa cara tan libre, tan espontánea, es una “molécula”, un ladrillo del alma.

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