Comunicación efectiva en la pareja: cortar palabras innecesarias

El filósofo Zeno dijo que nos dieron dos oídos y una boca para escuchar más y hablar menos. El discurso también podría extenderse a los ojos, las manos y la frase en este punto podría adquirir un alcance aún más amplio: oír más, hablar menos . ¿En qué sentido? Hoy tendemos a tratar cada problema con la palabra . La solución a todo parece ser unívoca : hablar, hablar, hablar, hablar. Pero si es cierto que la comunicación es indispensable, también debemos reconocer que, sobre todo cuando están en juego dinámicas afectivas y emocionales , la palabra no es ciertamente la única “arma” de comunicación que podemos poner en juego; a veces, resulta ser la menos apropiada.

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Demasiadas palabras, poco sentido: el problema de la comunicación en la pareja

Tomemos como ejemplo cómo debe comunicarse una pareja en crisis, frustrada por la rutina que quita espacio a los momentos de placer e intimidad. El sufrimiento, las distancias, los malentendidos parecen superarse sólo si hablamos de ello, si aclaramos nuestro punto de vista. Entonces cada uno empezará a decir lo suyo, a reclamar lo que hizo por el otro, a recordar las injusticias sufridas o presuntas, en un círculo vicioso sin fin. Al hacerlo, el riesgo es que las cosas se vuelvan aún menos claras , porque la cantidad excesiva de palabras termina confundiendo el mensaje real que usted quería enviar y que luego se pierde.

En lugar de salvar el informe, todo esto acaba dañándolo aún más. Demasiadas palabras confunden, crean una especie de ruido de fondo y, de hecho, provocan una falta o ausencia de comunicación; después de un tiempo, todo el mundo deja de escuchar. Comunicarse bien y eficazmente significa ir al grano lo antes posible, no ser malinterpretado, no usar arzigogoli o giros de palabras inútiles: basta con decir lo que se piensa.

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Hablar con los ojos y con el silencio

¿Qué se puede hacer, entonces, para dotarse de habilidades de comunicación efectivas como pareja? En primer lugar, tratemos de dejar espacio, siempre que sea posible, para una mirada clara, un silencio evocador, una caricia amorosa, sin necesidad de hablar. Tenemos todo un repertorio de códigos no verbales que pueden enriquecer nuestra comunicación a un nivel que las palabras por sí solas nunca podrían traer. Somos como una orquesta compuesta por una amplia gama de instrumentos. Estamos acostumbrados a utilizar una sola de ellas produciendo una melodía sencilla, al utilizarlas todas podríamos crear maravillosas sinfonías , hechas de miradas de complicidad, de besos y abrazos que calientan más que “I love you” o “I love you”, de silencios que pueden abrir espacios de comprensión y respeto al otro.

Comunicarse bien: reglas y consejos prácticos

He aquí algunas sugerencias para recuperar nuestro potencial comunicativo :

  • Salga de la maraña de palabras vacías : olvide frases y clichés. No pienses que repetir el mismo concepto varias veces es la clave para que se entienda mejor. Unas pocas palabras dichas con el tono correcto, pueden ser mucho más incisivas.
  • La palabra y la escucha deben estar en equilibrio : el diálogo no debe convertirse en un monólogo. A veces incluso el silencio puede ser una gran herramienta de comunicación.
  • Recupera las apariencias : desde aquí pasan matices inexpresables. Los niños no buscan mediación cuando hablan con otros, sino que se miran a los ojos.
  • Expresar afecto con el cuerpo : en las relaciones afectivas, el contacto es indispensable para transmitir comprensión, cercanía y calor.
  • No reemplace eros con charla : si una pareja habla mucho y hay poco eros, es casi seguro que terminará con una forma de relación fraternal o amistosa. El deseo erótico necesita espacio para emerger, espacio que se encuentra en los silencios más que en los propósitos verbales. Si nos damos cuenta de que hay una desproporción entre la expresividad verbal y la erótica, entonces nos detenemos a reflexionar y, aunque no se lo digamos al otro, intentamos restablecer un equilibrio.

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