Con la actitud mental adecuada para el estrés

Según numerosos estudios, los síndromes de fatiga crónica, depresión, trastornos del sueño, dermatitis por estrés – por nombrar sólo algunos de los síntomas espías del estrés – están en aumento. Este empeoramiento generalizado es evidente para todos, pero pocas personas se dan cuenta de que el problema radica en la gran sobrecarga a la que estamos acostumbrados y peligrosamente acostumbrados.

Pesos externos y esclavitud moderna

Esta carga pesa tanto en todos los niveles sociales que se ha vuelto “normal” llevar su peso. Y cuando algo es normal, ¿cómo te quejas y te llamas a ti mismo? Hoy en día el individuo está generalmente sujeto a cargas tan antinaturales y elevadas que los hombres del pasado, paradójicamente, no habrían soportado. Pero como la sociedad es todo “como él”, le parece normal vivir apresuradamente, trabajar más de lo necesario para evitar ser intimidado, mantener un estatus superior a sus posibilidades, ser objeto de continuos cambios de todo tipo y, mientras tanto, ser un buen compañero, un buen padre, un buen todo….

Los lastres mentales que nosotros mismos creamos

Pero si es cierto que el mundo actual es éste, también es cierto que una parte significativa de esta carga proviene de nosotros mismos . Objetivos absurdos y necesidades inducidas, orgullo y afán de afirmación, exceso de sentido del deber y ansiedad en el desempeño, dificultad para manejar las relaciones sentimentales e incapacidad para decir no. Estas son sólo algunas de las muchas contribuciones que cada uno de nosotros, en diferentes grados, da a nuestra propia sobrecarga. ¿Qué pasaría si nos enfrentáramos a los mismos días sin estas actitudes equivocadas? La respuesta es que no sólo se reduciría significativamente la sobrecarga, sino que incluso, al tratarla correctamente, podríamos convertirla en un factor de crecimiento personal.

Con una perspectiva diferente la vida mejora

La felicidad nunca ha sido la ausencia de problemas, sino la superación de los mismos; la transformación que viene de haber encontrado obstáculos y de haber encontrado los movimientos correctos, tanto dentro como fuera de nosotros. Podemos salir de este estresante letargo: mantengámonos lúcidos, tomemos nota de que esta vida es antinatural y quítenos nuestra contribución a la neurosis y al narcisismo. Y nos enfrentamos a lo que queda con un espíritu constructivo y no como un sacrificio. Puedes sacar mucho provecho de las dificultades, puedes aprender a disfrutar de la vida tal como es y a no vivir esperando una tregua . Parecen sólo palabras, pero si tienes éxito, todo cambia y para mejor.

¿Ansioso de cometer un error? ¡Libérate de estos lastres!

  • Nos gustaría ser perfectos, y nunca nos sentimos bien.
  • Nos fijamos metas exageradas o perseguimos necesidades inducidas.
  • Nos adherimos a los roles: la buena esposa, el marido, el amigo sincero.
  • No cambiamos los objetivos aunque ya no nos correspondan.
  • Ignoramos nuestros límites y recursos reales.
  • Somos suculentos ante las expectativas del mundo exterior.

Una técnica antiestrés que viene de la antigüedad

Todas las tribus primitivas tenían un tótem, es decir, el simulacro de un dios “para mantener el bien” con sacrificios para evitar catástrofes. Hoy en día la humanidad está mucho más evolucionada, pero en muchos casos los “tótems” están todavía presentes en nuestra psique. Por supuesto, ya no son estatuas de madera o de roca, han tomado la apariencia impalpable de ideas fijas que tiranizan nuestra actividad mental y dirigen nuestras acciones. A veces es un objetivo esencial, a menudo inducido en la familia de origen (“No debo decepcionarlos, los quiero serenos, ellos han hecho tanto por mí”), otras veces es un sentido anormal del deber o una cierta idea de cómo debemos ser o lo que debemos demostrar. En cualquier caso, está la sobrecarga real. La tensión que surge del tótem, su demanda intransigente, determina la actitud estresada con la que afrontamos nuestros días. Es entonces esencial observarnos y descubrir si hay un tótem que nos aplaste desde adentro. En varios casos veremos que hay y sentiremos que no podemos rendirnos o no ser capaces de oponernos a ello. Pero este no es el caso. Tratemos de actuar sin seguir las reglas del tirano interior: ignorando algún sentido inicial de culpa, sentiremos un relámpago considerable y enfrentaremos mejor todo lo demás.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *