Con un poco de soledad, adiós al estrés.

Cuando la soledad es un amigo sincero

Hay una necesidad psíquica primaria, que siempre ha acompañado al hombre a lo largo de su historia: poder estar solo. No estamos hablando de una soledad social muy indeseable , dado que los seres humanos están “construidos” para estar en relación, sino como una posibilidad de tener tiempo y espacio para estar consigo mismos, para separarse temporalmente de los demás y luego engancharse más a su esencia: encontrar el sentimiento de sí mismos, sentir, reencontrarse. No se trata de meditar u orar, sino simplemente de no estar conectados a la red habitual de relaciones, tanto concretas como virtuales. Momentos en los que la mente no necesita absolutamente ser interrumpida por peticiones externas, para poder realizar las operaciones fundamentales de “reset” desde el estrés diario , la relajación, la concentración de energía y la percepción del sentido, que sólo pueden ocurrir de esta manera. El estilo de vida que nos impone la sociedad no lo permite: al contrario, parece que hace todo lo posible para no dejarnos nunca solos. Las demandas de los profesionales, sociales, familiares y amigos se han multiplicado debido a la tecnología que nos hace accesibles en todo momento, aumentando sólo el nivel de estrés .

Ganar la dependencia de otros

La escena más ilustrativa para explicar esta necesidad es la de una persona sentada en la parada del autobús: podría ser un momento de sana soledad y “recarga” del estrés , y en su lugar empieza a escribir sms no necesarios para alguien, sólo para “llenar el tiempo”. Afortunadamente, recuperar estos momentos “sagrados” para el sistema nervioso y para el equilibrio psíquico no es imposible. No se trata de renunciar a los preciosos instrumentos de progreso, sino de regular su uso, para superar la dependencia de la relacionalidad continua. Si no nos permitimos cada pedacito de esta soledad , terminaremos sintiéndonos solos en las relaciones!

Legitimar la necesidad de la soledad

Hoy en día, desconectarse de las relaciones, aunque sea por poco tiempo, parece casi un crimen. Volverse inalcanzable durante una hora puede incluso hacernos sentir culpables. Por lo tanto, es necesario legitimar la necesidad de estar solo por un tiempo: si esperamos que la realidad externa nos deje espacio, nunca lo tendremos.

Alt a la interferencia

La importancia de esta necesaria soledad es a menudo subestimada, y nos permitimos continuas interrupciones. Por el contrario, es importante defender estos momentos de soledad , de la misma manera que cuando se está, por ejemplo, en una reunión de negocios y no se puede interrumpir.

No uses la soledad…. ¡para trabajar!

Estar solo no significa encontrar tiempo para “continuar” con el trabajo, “aprovecharlo” para ponerse al día, etc. La “buena” soledad es aquella en la que se hace lo que se quiere, que no se convierte en algo que, directa o indirectamente, nos conecta con el exterior y con los deberes.

A veces es bueno estar solo porque:

  • Se vuelve a poner en contacto con usted inmediatamente
  • La identidad refuerza y reduce el estrés
  • Escuche mejor sus reflexiones y emociones.
  • Llegan pensamientos e ideas que de otra manera serían inalcanzables.
  • Equilibra tu mente y recarga tu psique.
  • Te preparas mejor para una vida de pareja.

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