Contra el agotamiento nervioso, la luz verde para el placer

Crisis nerviosa y síntomas físicos

No tenemos nada especial, no estamos enfermos, seguimos haciendo cosas todos los días; sin embargo, algo anda mal. A menudo nos sentimos cansados, por la mañana no queremos levantarnos de la cama, las actividades habituales son difíciles y estresantes. En una palabra, estamos crónicamente cansados , víctimas del llamado ” agotamiento nervioso “, hoy mejor definido como astenia . L agotamiento nervioso no es una condición clínica, ni un malestar psíquico real, sino una sensación genérica de agotamiento, de dificultad, en el desempeño de las tareas habituales, caracterizada por la necesidad constante de descansar más de lo habitual.

¿Por qué viene el colapso nervioso y cómo salir de él?

El agotamiento nervioso depende en gran medida de la forma en que abordemos la vida: cuanto más espacio tengamos para la racionalidad, más tenderemos a planificar nuestras vidas sin tener en cuenta el cambio climático, las estaciones y, sobre todo, la mutabilidad de nuestros estados internos, más estaremos expuestos a él. Entonces, ¿qué hacer? Tenemos que volver a un estilo de vida natural, donde hay espacio para la improvisación y el juego. Sólo así desaparecerá de sí mismo el colapso nervioso ….

El consejo correcto contra el ataque de nervios

  • Empieza a hacer lo que disfrutas de nuevo y reduce la fatiga
    Trate de recordar su infancia. De niño, todo era secundario a la primera “tarea”: ¡divertirse! Cualquiera que fuera la experiencia que tuvieras, tu juicio estaba subordinado al placer que obtuviste de ella. Más tarde, debido a una forma equivocada de entender la madurez, probablemente perdiste la prioridad, rindiéndote más o menos sin resistencia a la ley del deber. Sí: primero el deber, luego el placer …. Es una pena que para la mayoría de nosotros el placer nunca llega y cuando llega hace su aparición, nunca es protagonista. De ahí la desconfianza, el aburrimiento y especialmente el colapso nervioso . Luego, invierte el orden de las cosas: cualquiera que sea la acción que estés haciendo, pregúntate mientras la haces: “¿Estoy experimentando placer?
  • No repita lo cansado que está
    Evite decir siempre que está cansado, como en las clásicas conversaciones sobre un cliché igual a sí mismo: “Estoy muy cansado”; “Es un momento agotador”; “He tenido una semana de pesadilla”, etc. Responde de esta manera por el automatismo, sin darte cuenta de la meta que estas palabras te causan. En realidad, si te ves bien, nunca estás “siempre enfermo”; nunca estás “siempre cansado”. Si este concepto se forma en tu cabeza es porque has metido en ti la idea de que todo es siempre igual. Y cuanto más lo fijes dentro de ti, más se ensanchará tu malestar hasta que se convierta en un continuo ininterrumpido, lo que te hará sentir cada vez más postrado.
  • Disfruta también de las opciones matutinas
    Te lavas, te vistes, desayunas, sales de casa, te pones a trabajar: todas las acciones que se suceden todas las mañanas, según la secuencia habitual. Al hacer estas operaciones, pregúntese: “¿Estoy contento de hacer esto?” El hecho de que sean rituales obligatorios no impide que encuentres una forma original de disfrutarlos: el vestido más bonito en lugar del uniforme de trabajo habitual, la tarta que prefieres en lugar de la galleta apresurada habitual, pasar por el parque en lugar de ir por el camino habitual…..
  • Hacer todo con mucho cuidado

    Estás en tu escritorio y haces tu trabajo: llamadas telefónicas, reuniones, una pausa para tomar un café, la relación que hay que establecer…. ¿Quién dijo que cumplir con el deber de uno limita el placer a otro territorio? Observe mientras trabaja y registre la cantidad de placer que obtiene de él. Cualquier cosa se puede hacer bien o mal, con cuidado o distraídamente. El placer se esconde a menudo en las actividades más banales. Trata de hacer cada gesto como si fuera importante, precioso. Estás ahí, en ese gesto: eso es lo que cuenta.

  • El gimnasio: ¿un ocio o una obligación?
    En el gimnasio, en una pista de tenis, en el bar con un amigo: en las zonas de “escape” que te permites, ¿realmente te diviertes o esta zona protegida ha sido colonizada por “Tengo que hacerlo”? Si tu razonamiento es: tengo que moverme, de lo contrario me ablando; tengo que mantener relaciones, de lo contrario me encuentro solo… significa que no las estás haciendo de la manera correcta. Cada acción tiene sentido en sí misma, en el momento exacto en que se realiza. De lo contrario, siempre devuelves el placer al futuro.

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