Convierta los problemas en imágenes y véalas configuradas

Ester, lector de nuestras revistas, nos escribe: “Soy una persona débil, no puedo salir de mis problemas. Busqué con todas mis fuerzas, pensé durante mucho tiempo, investigué las posibles causas, pero nada. Siempre tengo miedo de morir o enfermarme. Muchas veces nos pegamos a las cosas que pasan dentro de nosotros como si fueran eventos eternos y así las arreglamos. Así es como se convierten en “nuestros problemas”. . Los tratamos como enemigos y no como algo que viene a nosotros y para nosotros. Pensamos que si Ester se decía a sí misma: “Quiero observar mi hipocondría: es mía, viene a mí, ¿por qué debería herirme? Ciertamente cumple una función, aunque yo no la conozca”. Dependiendo de cómo veamos el mundo interior, cambiamos el destino. Los problemas emocionales no se resuelven a través de la racionalidad, es un callejón sin salida. En Ester diríamos: trata de ver tus miedos venir y esperar. El huevo incubado hace al polluelo: esta ley es inmutable. Tienes que salir del cascarón, no enviar lo que pasa dentro de ti.

¿Tienes algún problema? Haga esto….

Métete en tu cuento de hadas y descubrirás que…

Nadie puede lograrlo en el reino de la realidad, con las herramientas de la vida diaria, con el razonamiento. Hay que pasar a otro nivel, usar la imaginación , de esta manera: “Piensa en un problema que te moleste, sólo uno. Ahora imagínese dejarlo ahí y empezar a caminar. Paso a paso. Un metro, dos metros…. Camina buscando un ritmo en la caminata. Camina, camina… Ves escenarios que miran por encima de ti. Mira a tu alrededor con asombro, como si estuvieras dentro de un cuento de hadas. Toda la atención está en los pies que se mueven ligeramente. Ahora el problema ya no existe, lo dejaste atrás, mientras estás inmerso en el camino imaginario. Llega a un lugar protegido, donde será fácil encontrar un refugio. Te escondes allí: en una granja, bajo un árbol, en una cueva. El alma se esconde. No tienes nada que decirte a ti mismo. Llega la gran tranquilidad de estar escondido”.

Habita en capacidades infinitas

Con este ejercicio imaginativo hemos invertido el mecanismo habitual con el que estamos acostumbrados a tratar los problemas. Hemos cambiado el eje del mundo interno del pensamiento a la imagen. No tengo que resolver los problemas racionalmente, sino transformarlos en imágenes, porque las imágenes son el lenguaje del alma y contienen las soluciones reales. Con las fuerzas del pensamiento racional solas, no puedes tener éxito. Escondiéndote de la identidad que crees que eres, que no tiene solución, y aceptas confiar en un conocimiento más profundo que te guíe. Transformar sensaciones, emociones, miedos en imágenes: este es el secreto para estar bien.

Cómo activar el cerebro profundo

Durante el ejercicio imaginativo presentado arriba es fundamental la imagen del refugio, la cueva, un símbolo muy arcaico (Jung los llamó “arquetipos”) que habla directamente a nuestro cerebro profundo. El acto de ocultar alude a las facultades creativas innatas del cerebro, capaces de hacernos ver nuestros problemas desde nuevos puntos de vista y así ofrecernos nuevas soluciones. Los procesos creativos siempre tienen lugar de una manera “oculta”, se activan cuando el “yo” (nuestras ideas, creencias, intenciones conscientes) se suspende y entramos en un estado mágico de ausencia, de oscuridad. Cuando imaginas esconderte, pones entre paréntesis todo el andamiaje mental inútil, haces desvanecer la imagen pública, que siempre te interesa mostrar a los demás, suspendes la identidad superficial, que siempre es una ilusión, pero entras en contacto con el alma. Te escondes, es decir, confías en el alma que tiene soluciones que no tienes.

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