Cree en ti mismo: ¿puedes aprender?

“Tengo problemas conmigo mismo”, dice Roberto en una de las reuniones del jueves en el Centro Riza de Medicina Natural. “La falta de consideración que tengo hacia mí mismo a menudo me crea dificultades: y en la vida, ya sabes, para tener éxito tienes que creer en ti mismo. “Si hay una frase que tienes que quitar del vocabulario es: cree en ti mismo – responde Raffaele Morelli, quien dirige estas reuniones. “¿Por qué deberías creer en ti mismo?”. Roberto está sorprendido: “¡Todo el mundo dice que tienes que hacer esto!”. Morelli continúa: “Sí, pero en la práctica, ¿cómo crees en ti mismo? ¿Qué debes hacer?”.

¿Qué me pasará a las 5:15?

Roberto está cada vez más sorprendido: “Tienes que confiar en tus propias habilidades, tus propias cualidades, creer que puedes hacer cosas….” Morelli explica: ” Lo único que tienes que hacer es decirte a ti mismo: ahora, a las cinco y cuarto, me doy cuenta de lo que pasa dentro de mí. Siento un estado de vacío, siento que no valgo nada, que no me gusto a mí mismo. Observo este estado y no digo nada más” . “¿Pero no refuerzo este sentimiento de esta manera?”, pregunta Roberto. “Al contrario -interrumpe Morelli- se refuerza si luchas contra él. Cuanto más luchas contra él, más se forma un pensamiento que dice: No estoy a la altura. En la práctica transformas un sentimiento que a veces aparece en tu vida en una idea permanente y así te conviertes en el que nunca está a la altura de ella, el que no cree en sí mismo. En cambio, ese sentimiento no siempre está ahí, de hecho el mundo interior no conoce la palabra “siempre”, lo hemos añadido. Es la palabra, la definición, lo que nos hace creer que ese sentimiento es persistente. Pero ninguna sensación dura más de un instante!”

Sólo es cuestión de mirar

Tienes que mirar lo que pasa dentro, en el momento preciso en que lo notas. Ahora aparece este sentido de inferioridad: lo miras y ves su presencia. No te importa si antes de ayer estaba allí; tomas nota de su presencia ahora, y no te dices nada más. Entonces la idea de no valer nada puede desvanecerse, puede pasar a un segundo plano. Debemos aprender a ver la discontinuidad del alma, no la continuidad”. “Eh, pero ¿y si vuelve la sensación?”, pregunta Carla, otra frecuentadora de las reuniones del jueves…. “Cada sensación es única”, responde Morelli, y continúa: “Escudriña su presencia cuando llega, no cuando no llega. Eres tú quien se dice a sí mismo que la sensación de las cinco y la de las seis son la misma; pero de esta manera, una vez más, la haces permanente. Si en cambio lo percibes, esa sensación se convierte en un inmenso regalo”.

Manténgase más cerca de sus raíces

El sentido de inferioridad surge de tu interior, no puedes producirlo o bloquearlo a voluntad. Viene de un punto de ti que no conoces ni controlas, de donde nacen todos tus estados internos. Cuando lo sientes, entonces, es como si estuvieras sentado en la fuente de ti mismo, en las raíces de las que derivas. “Pero para recapitular, ¿qué puedo hacer con mi sentido de inferioridad?”, insiste Roberto. Morelli concluye: “Lo peor que se puede hacer es tratar de eliminarlo. Todas nuestras molestias dependen de una sola cosa: de nuestra obstinación en querer modificar nuestras sensaciones”. “Es un poco como decir que tengo que confiar en mis instintos”, propone Roberto. Y Morelli: “Cuando te preguntas si confiar o no en tu instinto, ya lo estás bloqueando. Un gato oye que allí hay comida, pero no se pregunta: ¿hago bien en darme a mí mismo? Como un gato, tú también debes hacerlo. Las sensaciones son el alimento del alma: nuestra tarea es estar con ellas”.

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