Creer en ti mismo siempre es posible!

Creer o no creer en uno mismo, he aquí el dilema: para hacerlo, ¿cuánto importa nuestro pasado? Uno podría pensar que alguien tiene una ventaja: en la infancia fue amado y valorado de manera equilibrada, y esto le ha llevado a tener lo que la psicología llama “confianza básica”, es decir, un primer sentimiento importante de ser y de valer algo. En otros, no se ha creado una confianza básica: hay quienes han percibido que están “intrínsecamente equivocados” porque sólo se les ha mirado en sus defectos y se les ha amado de manera deficiente, pero hay quienes han sido exaltados mucho más allá de su “valor” real y luego han advertido que “no son el campeón que todo el mundo espera”. Pero entonces la realidad subvierte las predicciones: pequeños huérfanos que se convierten en adultos y encuentran imperios económicos, buenos chicos que crecen bloqueados por inseguridades inexplicables.

La confrontación con nosotros mismos puede desgastarnos

En el mundo de hoy estamos sujetos a una continua y a menudo agotadora confrontación con nosotros mismos. Hay quienes afirman tener mucha confianza en sí mismos, pero luego se sienten perdedores al principio de la adversidad. Hay quienes están convencidos de que no valen nada, pero luego descubren que en la vida son tan decisivos y tenaces como pocos. Y luego están los que hacen que esta confianza en sí mismos dependa de los factores más dispares: resultados profesionales, éxito sentimental, enamoramiento, estado hormonal, estado de ánimo, crítica, apreciación, discusión y mucho más. En resumen, la cuestión de si creer o no en el propio valor está, en muchos casos, sin resolver. ¿Cómo es posible construir un “sentido de sí mismo” que no cambie continuamente y del que tomar como referencia segura en los momentos que cuentan, tanto positivos como negativos?

Aceptación activa: más confianza en sí mismo también gracias a los fallos

El secreto para lograr y mantener la confianza en uno mismo es básicamente muy simple: es necesario renovarlo junto con los eventos . La autoestima no se da de una vez por todas, es inmutable y granítica. El sentido de sí mismo cambia con la vida, tanto con los acontecimientos externos como con el desarrollo de la personalidad . Por lo tanto, la percepción del propio valor global debe ser escuchada, ayudada e integrada en nosotros con el paso del tiempo. Esto se puede entender bien usando la expresión latina “amor fati”, que literalmente significa “amor por el destino”, pero, mejor traducido, indica “aceptación activa de lo que sucede “. La aceptación activa es una forma de tratar las cosas que consiste en hacer lo que es posible para vivir bien y hacer que las cosas funcionen bien, pero aún así aceptar el resultado o los eventos, positivos o negativos . No se trata de ser pasivo, sino de ganar activamente confianza en uno mismo, tanto frente al éxito, reconociendo los propios méritos y adquiriendo así más valor, como frente a los fracasos, no destruyéndose con la culpa y atesorando los errores cometidos, adquiriendo así más valor y la posibilidad de hacerlo mejor en el futuro.

La confianza es como una fruta…

Siempre hemos utilizado, sobre todo sin saberlo, el orgullo, la culpa, la autocomplacencia, las quejas, la justificación, el cumplimiento de la responsabilidad, la búsqueda de causas históricas, la cultura del trauma, para amortiguar nuestro miedo de no valer la pena y de estar equivocados. Sin embargo, aunque no sea fácil, debemos renunciar a todas estas baratijas psicológicas. Si quieres una autoconfianza estable, tienes que salir de la dualidad “Yo soy adecuado / Yo soy inadecuado”: si la actitud hacia los acontecimientos es estable, independientemente de cómo te sientas, entonces también estabilizarás la confianza.

Sólo confías en ti mismo si…

– Aceptar los momentos naturales de fragilidad y desánimo que pueden ocurrir

– Está dispuesto a reconsiderar su punto de vista y saber cómo disculparse si se equivoca

– ¿Puede expresar ideas y oposición a pesar del miedo al juicio?

– Está dispuesto a ayudar a otros sin esperar nada a cambio

– Usted mira al futuro con confianza, incluso si la situación económica es precaria.

Tenga cuidado con las frases y las formas de devaluarse a sí mismo

“Estoy seguro de que no puedo”; “Sólo lo he entendido bien”; “¿Quién se va a fijar en mí?””Voy a terminar así”. Estas frases deben dejarse sobre la marcha: pronunciarlas, aunque sólo sea por superstición resta autoestima. No tienes que decir que lo conseguirás: el silencio, seguido de la acción, es lo mejor para sentirse más fuerte, más “tú”.

No se ponga a prueba innecesariamente

No te pelees, pero elige estar de tu lado. Todo lo que te pase o lo que consigas, sea lo que sea, es tuyo y lo convertirás en algo ventajoso. Así que no esperes a tener autoestima, a actuar: llegará más tarde.

Evite miradas insalubres

Si tienes demasiados contactos con personas que te degradan, o por el contrario te exaltan de manera acrítica, evítalo, porque te intoxican. En cambio, tener una buena y correcta apariencia a tu lado te estimula. Además, elegir la red correcta de relaciones es una manera de reconocer un valor para uno mismo. Entender quién puede apreciarnos indica, después de todo, que nos apreciamos a nosotros mismos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *