Cuando el amor maternal se vuelve sofocante

Daniela, que atraviesa un período oscuro del que no puede salir, nos escribe: “El problema es la relación con mi hijo, un muchacho de treinta y tantos años que hace unos años me dijo que quería ir a estudiar a Inglaterra. Estaba muy convencido de su decisión y así, aunque a regañadientes, mi marido y yo lo dejamos ir. Se graduó y encontró trabajo durante un año. Ahora está pensando en volver a Italia, pero me temo que será difícil reintegrarlo a nuestro país. Vivo un gran malestar, me aterroriza la idea de que todos sus esfuerzos se vean frustrados. Pero él no quiere nuestra ayuda y no entiendo por qué: trato de ayudarlo, pero él rechaza todas las sugerencias.

Hay mujeres que viven constantemente alrededor de la existencia de sus hijos, vigilando la más mínima acción de su vida cotidiana. Son madres aprensivas, ansiosas y sobreprotectoras, que siempre se sienten obligadas a hacer o decir algo, derramando sobre ellas sus ansiedades y preocupaciones. Estas madres viven como si sus hijos nunca hubieran tenido que crecer y ser independientes, sino que se encontraban eternamente en esa fase simbiótica en la que los pequeños realmente no pueden sobrevivir solos. El niño, por naturaleza, sabe cuándo distanciarse de la identidad de su madre para construir su propia identidad y es aquí donde se debe construir la autoconciencia. Si las madres lo permiten…

El control excesivo es el resultado de la ansiedad

Por muchas razones, estas mujeres son incapaces de dar este paso en la práctica y continúan haciendo todo por sus hijos y sus necesidades, confundiendo el amor con el control de sus vidas. Trato de ayudarlo, pero él rechaza todas mis sugerencias”, añade Daniela, no por casualidad, “la tendencia a dar consejos, generalmente no solicitados, está muy extendida entre estas mujeres. Es un impulso difícil de contener, hasta el punto de que algunos de ellos se convierten en directivas e incluso en chantajistas, como si, en lugar de consejos, fueran obligaciones. Tal actitud, que erróneamente se cree que se basa en la mayor experiencia de los adultos, revela en realidad una ansiedad de control que tiene que ver con el miedo, una desconfianza hacia los demás que, al examinarla más de cerca, se refiere a la relación que estas madres tienen consigo mismas y no con sus hijos.

Mira cuidadosamente tu miedo, nunca concierne a otros

Daniela nos pide ayuda porque después de todo se da cuenta de que la vida de su hijo es sólo la suya y que debe ser libre para decidir por sí mismo como crea conveniente, pero fracasa, haciendo la vida imposible. “Me doy cuenta de que estoy tratando de vivir la vida de otra persona, pero no puedo mantenerme a distancia”, añade. Tratar de controlar y racionalizar las emociones significa hacer la guerra contra uno mismo: hay que tratar de sentir que las emociones viven allí, recordando que sólo nos conciernen a nosotros. El alma no necesita ser guiada y también las emociones; cuanto más tratamos de hacer esto, más sufrimos.

La imagen está tomada de “Parto con mamma”, una película dirigida por Anne Fletcher, protagonizada por Barbra Streisand y Seth Rogen.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *