Cuando el amor no está en la cima

Las ideas sobre el amor hieren….¡el amor!

Empecemos con un ejemplo de una situación típica, vivida por muchas parejas: Cuando uno de los miembros de la pareja dice: “Él (o ella) nunca dice que te amo”, en realidad está diciendo otra cosa: “Él no me ama como yo sé cómo hacerlo”, como si la idea de amor que tenemos en mente fuera la única buena y correcta. Es decir, “Tienes que amarme, pero a mi manera”, de manera constante, con las frases correctas y los comportamientos que espero. Las personas que viven aman de esta manera inevitablemente terminan arruinando sus relaciones y poco a poco se convencen de que en realidad es imposible encontrar a alguien que pueda amar “como debería”. Desempeñan el papel del que sufre culpando a los demás de la maldad, y es precisamente esta certeza la que los lleva directamente a los brazos del sufrimiento.

Incluso el amor vive por estaciones

En realidad, nadie ama siempre la “locura”; le guste o no, los sentimientos de todos son discontinuos. Esperar una continuidad absoluta en amor significa rechazar el hecho de que también amamos de manera desigual. Y a la larga, forzar los sentimientos es muy arriesgado. El mayor peligro es no ser capaz de resistir los altibajos presentes en cada relación, viendo desafección donde quizás sólo hay un momento de estasis. Piensas: si el amor no siempre está en la cima, es mejor que termine, tarde o temprano encontrarás a la persona adecuada, la que “me querrá de verdad”. Pero mientras tanto, la autoestima que sentimos ya no depende de nosotros: sin darnos cuenta, ponemos nuestro equilibrio en manos de los demás.

Errores

“El verdadero amor debe ser perfecto”.

El par debe estar siempre “al máximo”, de lo contrario ese amor es? No nos cansaremos de repetirlo: esta convicción es el producto de una visión ideológica de los sentimientos. Estamos seguros de que, para ser auténticas, las relaciones deben producir constantemente un nivel “adecuado” de pasión, atención, mensajes de afecto, suspiros y caricias….

“Mi felicidad depende de él (o ella)”.

La atención está desequilibrada en lo que el otro hace o dice, “nosotros” ya no estamos allí. Como si la felicidad sólo viniera de fuera. Así que te aferras morbosamente a tu pareja, volviéndote adicto a las personas que a menudo te hacen sufrir.

Qué hacer

Eliminar frases hechas

La frase “nunca dice que te amo” es muy dañina, pero ciertamente no es la única. Hay otras frases estándar igualmente dañinas que atestiguan cómo el bienestar de uno pende del hilo de las confirmaciones que el otro debe dar: “No merezco una mirada”; “Para él soy obvio”; “No se da cuenta de mis sentimientos”; “No ve cómo sufro cuando no es afectuoso”. Quítalas de tu vocabulario: son sólo clichés.

Evitar modelar el socio

Lo que nos lleva a querer a toda costa que la pareja sea diferente de lo que es, si no las creencias equivocadas que hemos hecho del amor y sobre el amor ? A partir de esta simple observación deberíamos ser capaces de ver cuánta energía desperdiciamos cada día tratando de modelar a la pareja según nuestros ideales de amor. Y cuánto sufrimiento, frustración y desestima produce en nosotros….

No a los patrones en el amor

“¿No me ama siempre de la misma manera y con la misma intensidad? Bueno, yo tampoco. Esta es la frase que hay que decir. No sólo eso: si abandonamos el modelo de amor que tenemos en mente emergerán espontáneamente aspectos de él o ella que no habíamos notado, facetas inesperadas que no vemos porque, idealizando a la pareja, perdemos de vista sus auténticas características.

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