Cuando el amor se parece a un columpio

Atascado en un columpio. Podría ser el título de un libro, pero es la expresión que mejor describe la condición de aquellos que se encuentran en una de esas relaciones que no pueden “resolverse” y que, por eso, transcurren para siempre entre una ruptura efímera y un reencuentro igualmente efímero. Un fenómeno que repercute considerablemente en la vida de los dos protagonistas. La pareja sin resolver nace como todas las demás: entusiasmo, sueños, proyectos. Y, como todos los demás, tarde o temprano, encuentra un momento de crisis. En este punto, las otras parejas siguen uno de los dos caminos clásicos: superar la crisis o separarse. Por el contrario, este “tipo” de pareja no lo hace, sino que entra, sin saberlo, en un círculo vicioso y agotador.

Recuéstense y manténganse vigilados
Sucede que los dos son incompatibles en al menos un aspecto fundamental (carácter, afectivo o sexual), por lo que se van e intentan volver a empezar la vida el uno del otro. Pero la historia no está completamente cerrada y los dos se dirigen hacia lo nuevo con una parte de la mente que todavía “vigila” al ex. Hoy en día, en muchos casos se puede hacer directamente, por ejemplo, mirando lo que el otro está haciendo en Facebook, y dejándose vigilar por su propia experiencia en las calles. Y así, después de un tiempo, los celos, la obsesión, pero sobre todo el hecho de que el nuevo curso no es tan satisfactorio (también debido a este vínculo sin resolver) empujan a ambos a volver a estar juntos.

Una dependencia mutua
Los dos intentan, esperan, ponen todo su esfuerzo en ello, pero en poco tiempo se encuentran con las mismas e idénticas dificultades, a las que se enfrentan de la misma manera, obteniendo el mismo resultado: el de la ruptura. Incluso esta salida es la misma que antes: el conflicto sigue abierto, sigue existiendo una silenciosa pero tenaz dependencia mutua, un control al sonido de mensajes de texto y correos electrónicos continuos, que en realidad no te deja libre para reconstruir tu vida. Y aquí hay un nuevo acercamiento, una nueva pseudo-separación, un nuevo intento, y así sucesivamente. Pueden continuar durante años de esta manera, alternando cada vez menos apasionados retornos a más y más exasperados distanciamientos. Los dos, con amigos y familiares, sólo se quejan, pero siempre se quedan allí, en este péndulo que siempre sigue el mismo camino. ¿Por qué no se van?

Repetición de pausas
En este swing infinito, que se convierte en un verdadero estilo de relación, la vida se bloquea, no sólo a nivel sentimental, sino de una manera más amplia: todas las relaciones se ven afectadas, así como el desarrollo psíquico, la salud mental, la relación con los niños, los proyectos de vida. Los dos protagonistas lo saben, pero no pueden salir de la situación. De hecho, no es fácil tener éxito, porque cuando uno intenta hacerlo, suele ser el otro quien no coopera. Sin embargo, si realmente quieres, puedes hacerlo. Necesitamos un avance decidido, al menos en uno de ellos. El solo hecho de empezar a pensar en ello puede provocar cambios sustanciales en la forma en que se sienten y actúan, incluso como pareja. Es un compromiso que vale la pena porque, al liberar a la persona de sus demonios, libera a la pareja de los automatismos habituales. Y lo que sucederá (estar bien juntos o realmente separados) será finalmente lo que tiene que suceder.

Salir del círculo vicioso
¿Has decidido volver a intentarlo? Cambiar su actitud

Sepa que si las condiciones dentro y fuera de usted no cambian, la relación nuevamente no funcionará. Identifique lo que lo enferma. Tal vez usted tiene expectativas muy diferentes de la relación, proyectos que no coinciden, métodos de comunicación que no están en sintonía, diferentes necesidades de libertad. O las condiciones externas influyen negativamente: estás demasiado cerca de tus padres, das demasiado espacio a los demás, trabajas con ellos todo el día, tienes hábitos que te mantienen alejado. En vez de dejarnos el uno al otro cada vez, dejando todo sin cambios, cambiemos estas (y otras) cosas. El amor por sí solo no es suficiente, tienes que darle el terreno adecuado.

¿Has decidido irte? Refuerce su elección
Si los que se van (que, en general, es lo que es peor) han comprendido ahora que no pueden estar juntos o cambiar la situación, y por lo tanto que el sufrimiento está garantizado, deben actuar definitivamente y hacer todo lo posible para no ceder a las llamadas del otro. La psicoterapia puede ser muy útil, ayudando a fortalecer la decisión, a permanecer lúcido, a superar la inercia y la dependencia, a no ceder al sentimentalismo, a no asistir a los lugares habituales comunes a ambos. El vacío dejado por la persona debe ser llenado por la autoconciencia, no por un intento torpe de escapar. Es ciertamente agotador al principio, pero en poco tiempo los beneficios serán evidentes.

La solución alternativa: decirse a sí mismo la verdad
Para salir de estas situaciones primero debes decirte a ti mismo la verdad: ¡tal vez no salgas porque…. no quieres! A veces no puedes ver la evidencia: tu historia es exactamente esta, hecha de tirón y primavera; no la imaginaria en la que finalmente te sentirás bien en una relación exclusiva sin más problemas. Estos vaivenes que sigues reproduciendo nacen del contraste entre tu deseo de una relación elástica, en la que todos mantengan márgenes de autonomía, y un ideal abstracto de exclusividad, según el cual amar significa cerrar la puerta al mundo exterior y vivir “nosotros, los dos, felices y contentos”.

En realidad, la relación es buena para ti… ¡eso es todo!
Obviamente esos no son ustedes y hasta que se den cuenta de esto continuarán reproduciendo el círculo de intentos, fracasos, persecuciones y nuevos intentos. Porque ustedes están tratando nuevamente de realizar el sueño del Gran Amor, aunque cada vez con menos convicción a causa del bagaje de decepciones anteriores. Pero la relación tranquila y serena no es para ti, te gusta estar en la red. Y si no la hay, tú la creas. Resultado: al cabo de un rato se vuelve a estar de nuevo y los “dos corazones y una cabaña” se derrumban. ¿Qué tiene de malo todo esto? Esa electricidad, que para ti es indispensable en una relación, en vez de ser buscada de manera consciente y directa, es producida de manera tortuosa por un mecanismo doloroso, que te bloquea psicológicamente en la idéntica repetición de las mismas situaciones y los mismos automatismos.

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