Cuando el embarazo hace que tu estado de ánimo arda en llamas

Aunque para muchas mujeres el embarazo es un momento único y extraordinario, para otras puede ser un período controvertido, especialmente en los primeros meses. El estado de ánimo es muy inestable, con colapsos de pesimismo, gran fatiga, dificultad para relacionarse, facilidad para llorar e irritabilidad y un miedo genérico pero deprimente a no tener éxito. Son más a menudo mujeres con una cierta complejidad psíquica, con muchos intereses y con una vida individual y de pareja satisfactoria, pero que no se identifican totalmente en el papel de madre. El embarazo activa los conflictos, las dudas y los miedos: entre ellos, el sentimiento de perder la libertad y el miedo a la dependencia total del niño. Si entonces el embarazo no compensa otras deficiencias, si no salva a una pareja en crisis, se puede sentir como una intrusión que provoca la pérdida de comprensión, incluso sexual, con la pareja.

El embarazo te devuelve a tu cuerpo

Además, si la mujer está muy centrada en la dimensión mental para poder sostener una vida hecha de muchos compromisos, esto la alejará de la percepción plena de su cuerpo, del que sabe poco y del que teme perder el control. Sobre esta base, para una mujer a la que le gusta ver el cambio de su cuerpo puede ser muy desestabilizador, así como para una mujer activa y dinámica sentir incomodidad y las limitaciones físicas antes desconocidas pueden llevarla a sentirse enferma. Por último, hay una “contribución” aportada por las alteraciones hormonales naturales. Pero esta extraña depresión, si se trata bien, puede darle a la mujer herramientas psíquicas y emocionales que la convertirán en una buena madre y en una mujer completa.

Consejos prácticos para un embarazo feliz

  • Mantén el eros y la afectividad con tu pareja . No dejes de hacer el amor si no hay contraindicaciones. Si, por otro lado, hay contraindicaciones, continúa, sin embargo, a buscarte físicamente, a acariciarte, a buscar una nueva intimidad. Hablar y estar juntos.
  • Sentir al niño. Si tiene dificultades para oírlo , pídale al ginecólogo que le muestre el ultrasonido por más tiempo, mejor con su pareja presente. Compre libros sobre el tema, en comparación con otras madres. Puede ser útil saber el sexo, llamarlo por su nombre, tocar su abdomen.
  • Hacer frente a pequeñas crisis. Incluso cuando son intensos, recuerde que son transitorios y naturales. Respeta los límites psicofísicos de tu nueva situación y la recuperación será más rápida.
  • Distraído y entretenido. Sigue siendo, en la medida de lo posible, lo que siempre fuiste: no abandones todos tus hábitos, tus placeres. No se “siente” en el embarazo.
  • Involucrar a su pareja . Si le resulta difícil involucrarse o si tiene muchas dudas, comparta con él la relación entre usted y el niño, deje que hable con él y le dé un libro sobre “convertirse en padre”.

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