Cuando la ansiedad te hace temblar por nada

Las personas que sufren de trastornos de ansiedad a menudo perciben el mundo de una manera “diferente” de lo que realmente es; en particular, les resulta difícil distinguir entre estímulos seguros y peligrosos. Desde un punto de vista fisiológico, la causa de este comportamiento sería una “reestructuración” de las neuronas responsables de la capacidad de identificar amenazas potenciales. A largo plazo, los trastornos de ansiedad podrían alterar la percepción del mundo a nivel sensorial: a quienes los padecen les resulta difícil distinguir los estímulos asociados a un “acontecimiento neutro” de los que representarían una amenaza real. La demostración experimental del fenómeno fue obtenida por un grupo de investigadores del Instituto Weizmann de Ciencias, en Rehovot, Israel, y del Centro de Salud Mental de Jerusalén, quienes completaron un artículo recientemente publicado en “Current Biology”.

¿La ansiedad modifica el cerebro? Parece que sí

Los investigadores han demostrado que en los pacientes que sufren de trastornos de ansiedad habría una verdadera modificación plástica de los circuitos cerebrales que son significativamente más sensibles a los estímulos externos, pero a expensas de la capacidad de discriminar: la campana de alarma se activaría no sólo en presencia de un estímulo realmente amenazante, sino también en el caso de estímulos que lo recuerdan sólo vagamente y que no son amenazantes.

No hay necesidad de tratar de controlar la ansiedad con razón

En los circuitos cerebrales de estas personas, como explica Rony Paz, quien dirigió el estudio, hay cambios que luego median la respuesta e intervienen cada vez que se producen nuevos estímulos, con la consiguiente incapacidad de discriminar eficazmente lo que debería activar un comportamiento de “protección” y lo que no. Como resultado, estos pacientes reaccionarían de forma exagerada ante cualquier nuevo estímulo. Es importante subrayar que las personas que sufren de ansiedad no son capaces de controlar el fenómeno de forma racional, precisamente porque está ligado a una incapacidad perceptiva para discriminar los estímulos.

En el estudio de Paz y colegas entrenaron a algunas personas con trastornos de ansiedad para asociar tres sonidos distintos a eventos positivos, tres a eventos neutros y tres a eventos negativos. Luego presentaron a los participantes con diferentes sonidos, preguntando si ya los habían escuchado en la fase anterior. Las personas con trastornos de ansiedad muy a menudo identificaban un nuevo sonido como ya escuchado, precisamente porque eran incapaces de seleccionar diferentes estímulos, como una señal peligrosa y una no peligrosa.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *