Cuando la piel habla de ti

La piel no puede ser considerada simplemente como un órgano “superficial”. En la visión psicosomática, la piel es mucho más: representa una dimensión donde nuestras formas de ser están ligadas al mundo, donde nuestra vida dialoga con el mundo exterior. Es por eso que la esfera de la piel debe ser “leída” de varias maneras, descubriendo lo que significa y cómo tratar todos los trastornos que pueden afectarla. ¿Cuáles son los comportamientos que salvan la piel? En parte coinciden con las que protegen la psique y que nos garantizan una forma de vida más inmediata y vital, menos filtrada. Si la piel es el blanco de la tensión y el estrés, es mejor “hacer amigos” y, en lugar de combatir sus trastornos sólo con ungüentos y medicamentos, aprender a decodificar sus señales. Tratar con el mundo exterior de una manera más natural es la condición indispensable para la curación de enfermedades de la piel . Aquí, en términos concretos, están las actitudes que nos ayudan.

El exceso de diplomacia que lastima la piel

Aquellos que sufren de enfermedades de la piel a menudo recurren al silencio y a la diplomacia para evitar exponerse en las relaciones sociales. En vez de ayudarlo, sin embargo, estas dos maneras le dan una falsa imagen, fomentando malentendidos y malentendidos. Involuntariamente, se desarrollan relaciones en las que uno termina atrapado o le resulta difícil establecer una verdadera intimidad. El exceso de diplomacia también impide que uno se defienda de lo que no le gusta. Lo tácito se acumula hasta que se vierte en la piel, que es la encargada de manifestar la irritación.

Ponga sus mensajes cuando sea necesario
Vivimos en una sociedad altamente individualista y competitiva, en este clima nos vemos constantemente obligados a definir nuestras fronteras y a veces a defenderlas. Aquellos que son particularmente sensibles a este aspecto tendrán excelentes oportunidades para expresar sus molestias a través de la piel. Pero, ¿cuándo tenemos que ponerlo en juego? Por ejemplo, en todas aquellas situaciones en las que no está claro cómo asignar tareas y roles: suele ocurrir en el trabajo, por lo que usted puede encontrarse haciendo lo que otra persona tendría derecho a hacer (o simplemente que nosotros no tengamos que hacerlo) o teniendo que defender su vida privada de la intrusión del trabajo. Establezca claramente a lo que tiene derecho y lo que se le debe, luego sea determinado y firme: un “no” seco convence y es bueno…. para la piel!

Seguir las sensaciones de la “piel”

“En la piel diría eso”… ¿Cuántas veces digo eso? Cuántas veces… Pero, ¿cuántas veces sucede que se da seguimiento o credibilidad a lo que la piel, que es una sensibilidad innata e instintiva, te sugiere? Pocos, por desgracia, porque estamos acostumbrados a desconfiar de lo que no tiene fundamento racional. Esto es un error: si lo hiciéramos, evitaríamos cometer muchos de los pasos en falso que “obligan” a la piel a recurrir a modales fuertes (a través de somatizaciones y trastornos reales). Escuche más las sensaciones de apertura, cierre, calidez, frialdad, atracciones y repulsiones aparentemente infundadas: verá que lo que percibió no estaba mal.

Aceptar la incertidumbre y cambiar

Las situaciones y momentos de paso son a menudo períodos de “silencio psicológico” que encuentran su contrapartida en la piel que muestra, por ejemplo, a través de la psoriasis o el acné, la dificultad de abandonar la vieja realidad para dejar emerger una nueva. En los momentos de transición lo que más nos molesta es la incertidumbre, la incapacidad de definir claramente las cosas y de saber lo que nos espera: como una dosis de ambivalencia acompaña a todos los cambios, incluso a los que son para mejor, es mejor aprender a aceptarlos, evitando que la piel sufra. Cada vez que sientas sentimientos conflictivos, incompatibles o casi incompatibles, no te fuerces a tomar una decisión, o a tomar una posición firme… deja que la atracción y la repulsión, el desapego y la participación vivan juntos. Sólo vigílalos. Todo se aclarará, a su debido tiempo, sin esfuerzo y sin sufrimiento inútil.

Usar piel como papel tornasol

Incluso cuando no hay molestias evidentes, la apariencia de la piel cambia constantemente: puede ser pálida, roja, grasa o seca, opaca o brillante. Aprender a observarse a sí mismo es una práctica que también ayuda a mirar dentro de uno mismo. En tiempos de fatiga, por ejemplo, la piel está cansada y opaca, cuando el estado de ánimo es triste nos volvemos pálidos. Si falta dulzura, la piel se vuelve seca y desagradable al tacto. Cuídalo todos los días, después del baño o de la ducha, acostumbrado a masajear suavemente todo el cuerpo con un velo de crema emoliente. El masaje le ayuda a conocer su cuerpo y a sentir sus cambios. Si los eczemas o la dermatitis aparecen repentinamente en su piel, o cuando las dolencias habituales empeoran, trate de notar su estado de ánimo o lo que está sucediendo en su vida.

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