Cuando los síntomas deciden por nosotros

Hay que ir a cenar con los amigos, y aquí el intestino produce una disentería repentina, hay una conferencia que no hay que perderse, pero un fuerte dolor de cabeza la hace muy pesada, es hora de hacer las compras semanales en el supermercado y un ataque de “cérvix” con mareos lleva a parar en la tienda cercana a la casa para comprar lo esencial para el mismo día; la reunión llega al trabajo, y aquí hay un dolor de estómago que te impide ser brillante y para hacer valer tus razones, hay que hacer tareas domésticas o mandados, pero un dolor de espalda lo convierte todo en una dificultad. ¿Por qué el cuerpo a veces parece boicotearnos? No estamos hablando de hipocondría, sino de síntomas intensos que, alternando entre sí, literalmente no dan respiro a quienes están sujetos a ella y la reducen a una vida muy limitada, en la que no sólo las pasiones y el trabajo, sino también las pequeñas actividades normales de la vida cotidiana están condicionadas continuamente. En otras palabras, estamos hablando de trastornos psicosomáticos .

Golpeado por fuego amigo

En la práctica, la persona vive “contra el viento”, en una lucha continua contra su cuerpo: a veces tiene que rendirse, a veces se resiste y sigue haciendo lo que tiene que hacer o quiere hacer, pero la vida se convierte, en cualquier caso, en un gran esfuerzo que encarcela el talento y la energía vital, los encuentros y las oportunidades. Cuando sufres de trastornos psicosomáticos no puedes curar todos los síntomas, de vez en cuando, con la esperanza de que un día las cosas cambien por sí solas. El cuerpo, con todos estos síntomas, nos está diciendo que carece de un “centro existencial” en torno al cual organizar su energía de manera armoniosa. Quizás nos hemos alejado de nuestras necesidades y deseos reales y el cuerpo expresa esta confusión “disparando al azar” e impidiéndonos hacer cosas que teme que puedan perjudicarnos. La solución viene de aquí, del hecho de que la persona recrea un centro, un “núcleo pulsante” en su actividad psíquica y mental. Todos estos trastornos psicosomáticos y sus síntomas indican una “confusión entre las partes”. Aquellos que quieren recuperarse deben restablecer una única prioridad en torno a la cual ordenar todo lo demás, al menos por un tiempo, hasta que el cuerpo sienta también el nuevo orden que se ha creado en la mente.

Estos son los casos más frecuentes de trastornos psicosomáticos

  • Enfermedades que llegan justo cuando tenemos que salir
  • Dolores de cabeza repentinos antes de un trabajo importante
  • El golpe de la bruja que nos “salva” de una reunión familiar
  • Dolor de estómago antes de una cita caliente

La guía: en los síntomas expresas tus verdaderos deseos

No sea una víctima

A veces te enfadas con tu cuerpo, como si fuera un enemigo externo. A veces tienes que culparte por no poder salir de la situación. Evita todo esto. Usa tu energía para no convertirte en una víctima pasiva y para establecer firme y decisivamente una estrategia para salir de esta situación.

Cuidados de la manera correcta

La psicoterapia en estos casos es un arma de doble filo: un exceso de introspección y análisis “por sí mismo” también puede empeorar las cosas. Lo ideal es un breve enfoque psicosomático , orientado a identificar, a través de la lectura simbólica, lo que falta en tu vida, ese “centro” que puede dar sentido y entusiasmo.

No se bloquee

Si hay algo que hacer que te importe, no dejes que los síntomas psicosomáticos , en la medida de lo posible, lo ganen. Hay remedios naturales que pueden atenuarlos. A nivel psicológico es importante hacer lo que te gusta y no quedarte en casa derrotado. Y si haces lo que realmente te gusta, el cuerpo sentirá los beneficios.

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