Cuando se sienta avergonzado, haga lo siguiente

Vergüenza psicológicamente significativa

La vergüenza , quizás más que cualquier otra sensación, nos remite a los límites de la palabra como medio de expresión. ¿Cuándo intentas avergonzarte ? Por ejemplo, cuando el peso emocional de la situación que estás experimentando es tal que no se traduce fácilmente con el idioma. Y entonces las palabras suenan inadecuadas, vacías de significado. O cuando, por conformismo social o “buenos modales”, se percibe que la verdad debe ser embotellada hasta el punto de caer en una “falsa” comunicación , que no satisface ni al orador ni al oyente. Si, por lo tanto, nos damos cuenta, observándonos a nosotros mismos y al interlocutor, que es l vergüenza la que dicta la ley, “estropeando” la comunicación en gran medida, es una señal de que las palabras pronunciadas están separadas de la situación y es urgente encontrar otras más específicas. He aquí algunas sugerencias.

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Cómo reconocer la vergüenza

¿Cómo reconocer en nosotros mismos o en los demás una comunicación “avergonzada”? La vergüenza (y la vergüenza que viene con ella) no siempre se expresa de la misma manera. Dependiendo de la personalidad del sujeto, puede de hecho dar lugar a diferentes efectos. Aquí hay algunas.

  • Control excesivo
  • Hable alto y rápido
  • Ignorar respuestas e interrumpir
  • Tono de voz controlado
  • Golpear con los dedos
  • Hacer gestos forzados
  • Excesiva remisividad
  • Voz lenta y encordada
  • Dejarse interrumpir sin reaccionar
  • Tono de voz sumiso
  • Ojos abajo
  • Hostilidad más o menos enmascarada
  • Postura agresiva
  • Tono de voz asperuoso
  • Labios apretados
  • Desprendimiento
  • Ojos fijos
  • Gestos nerviosos

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Cómo superar la vergüenza en algunas situaciones típicas

La vergüenza viene de tener que encontrar explicaciones o metáforas que endulzan el “I don t love you anymore”, una frase que casi nunca te atreves a pronunciar. Atención: el exceso de cautela en la comunicación del fin de un amor puede tener su origen en las falsas esperanzas abandonadas. Mejor que ser claro, suavizando la perentoriedad de “I don t love you anymore” con un tono de voz sufrido, un gesto “cálido”, una mirada comprometida; testificar que, incluso para los que se van, el final de un amor sigue siendo doloroso.

Diría: “Lo siento, pero siento que se acabó”.
Tengo que evitar: “Tengo que pensar, estoy confundido, es mejor que no te vea por un tiempo…”

Cuando comienza el amor: dejar que la emoción hable

Este sentimiento puede surgir aquí por el miedo a decirlo con palabras del repertorio, a riesgo de rebajar la frescura y la novedad de un sentimiento que nace. Al mismo tiempo, si somos los primeros en declararnos, es legítimo temer que no seamos correspondidos con la misma intensidad y por lo tanto causemos vergüenza en la pareja. La carta de triunfo es no ocultar la vergüenza y dejar que la emotividad, en este caso mucho más “comunicativa” que las palabras: pausas, sonrisas, miradas, risas nerviosas y manos congeladas o temblorosas sean el condimento ideal para hacer auténtico el primer “I love you”. Cuidado, en cambio, con la autoironía o las frases con efecto: saben a “falso”, aunque sea a buen nivel.

Tengo que decir: “Creo que me estoy enamorando de verdad”.
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Después de un fallo: aceptar el k.o. y reiniciar

Crea vergüenza no sólo para admitir el fracaso de uno mismo , sino también para encontrarse a sí mismo presenciando el fracaso del otro. En este caso, las justificaciones son de poca utilidad, porque ayudan a encubrir el sentimiento de derrota que uno siente y obligan al esfuerzo a no fingir nada. El resultado es posponer sólo un poco la incomodidad. Muchas palabras son inútiles. Lo importante es vivir la situación en el presente: el golpe inmediato está ligado al momento, nos corresponde a nosotros no dilatarlo en tiempos infinitos y la palabra correcta tiene precisamente la función de evitar retrasar el sufrimiento. Ahora que ha sido así, no siempre será así. Pero el malestar actual debe ser abordado de inmediato.

Para decir: “Esta vez salió mal”.
Para evitar: “Todo por ese acontecimiento inesperado, pero lo lograré, ya verás!”

Al lado de la cama: hablan silencio y miran

Saber qué decir en algunos casos es el menor de los problemas. Lo importante es la presencia y la gestión de un silencio que se convierte en sinónimo de recogimiento, respeto, participación. Hablar en estas situaciones límite es sobre todo la mirada, un gesto de afecto, un abrazo. Y es de este silencio atento de donde surge la palabra “bien”, escuchada, perfecta como manantial. No más formalismos ni frases. La amenaza del sufrimiento exige la esencialidad. Si la palabra correcta no llega , es mejor guardar silencio. Las frases circunstanciales sólo sirven para superar la vergüenza propia y no para comunicar cercanía. Y como tales se perciben.

Di: “Estoy aquí”.
Para evitar: Lugares y frases comunes de las circunstancias

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