Cuando tus ojos estén cerrados, rompe los patrones

Reflexionemos: con demasiada frecuencia sólo vemos lo que esperamos ver e ignoramos lo que no se ajusta a nuestras expectativas. El poder de los filtros con los que interpretamos la realidad es tan grande que a menudo construimos una realidad virtual que se superpone a la verdad objetiva, ocultándola . Todos nosotros hemos experimentado sensaciones como la de no tener elección, de estar en una trampa, o de poder actuar sólo de una manera. Cada vez que experimentamos estas situaciones sentimos una profunda resignación.

Mirando más allá de lo visible En estos casos, lo más probable es que seamos víctimas de una percepción de la realidad alterada por prejuicios y premisas que constituyen las paredes de nuestra prisión imaginaria. Y sin embargo nuestra mirada está hecha para barrer, para ser profunda e incisiva, para cruzar las apariencias y captar lo que los hábitos camuflan. Nuestra mirada tiene la capacidad de ver más allá de lo visible, de captar señales imperceptibles pero preciosas…. Sin embargo, debe ser entrenado, o más bien dejado libre para ir más profundo, para leer más allá de la apariencia . Sólo si somos capaces de ver lo que “destaca” por ser diferente o nuevo, podremos orientarnos y encontrar una salida que nos haga marcar un punto de inflexión.

La experiencia de la oscuridad absoluta: ¡cuando cierras los ojos ves más! Para entrenar el “ojo interno” para mayor flexibilidad, nada mejor que cerrar el “ojo externo” por un tiempo. Para hacer esto, una buena manera práctica es fingir que no puedes ver. En casa, solo o de acuerdo con su familia, preferiblemente por la noche, cierre todas las persianas para que no salga luz del exterior. Entonces apaga todas las luces. Ahora, en la oscuridad, trate de hacer algunas de las cosas simples que normalmente hace. Ir de habitación en habitación, sentarse, buscar un objeto y llevarlo a otro lugar…. Luego intenta hacer algo más complejo: ve a la cocina y lava los platos, vacía la lavadora y cuelga la ropa, busca un libro en la librería…. Y así sucesivamente. Si estás solo, puedes seguir todo el tiempo que quieras, experimentando con las situaciones que te vienen a la mente. Si estás con tu familia, disfruta de lo que surge espontáneamente en la ejecución común del juego. Cuando esté cansado, encienda las luces y vuelva a sus actividades normales.

Experimentar con la drástica limitación de un significado tan preponderante en nuestras vidas como la vista es un entrenamiento valioso que puede revelarnos y permitirnos experimentar con nuevos patrones perceptivos de comportamiento y mente. Por ejemplo, observaremos que, sin visión, otros canales salen a la luz. Se vuelve más importante confiar en percepciones más sutiles. La memoria “ciega”, que se refiere a la orientación en un espacio conocido, emerge de las profundidades del cuerpo. Notarás que los ruidos y los sonidos dejan de ser un mero fondo y se convierten en una fuente esencial de información e incluso de olores, que normalmente sólo percibimos cuando se vuelven molestos, siempre están a nuestro alrededor y pueden ayudarnos y guiarnos.

Lejos de los automatismos Gracias a esta experiencia podemos aprender que nuestros comportamientos habituales contienen una gran cantidad de automatismos que a menudo no realizamos, y que viceversa es posible “moverse en la vida” activando otros canales, otras “visiones”, otros patrones, más ricos y más funcionales.

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