Cuidado de la hipocondría: el único cuidado es ser 100% tú mismo.

Hipocondría: apariencia, realidad

La hipocondría es una forma particular de ansiedad , caracterizada por el miedo constante a tener enfermedades y poder morir o sufrir mucho de ellas. Las personas que sufren de hipocondría interpretan cada pequeño cambio en su cuerpo como un síntoma de una enfermedad grave , por lo que acuden a muchos médicos y se someten a exámenes continuos para confirmar lo que temen. En realidad, las personas que sufren de hipocondría no tienen nada fisiológico y por lo tanto la solución se encuentra en otra parte, como Lucrecia, que recurrió a un psicoterapeuta. Así es como comienza su historia.

“Soy una mujer casada, trabajo a tiempo completo y siempre trato de dedicarme a las personas cercanas a mí, como mis padres: soy hija única y desde que era niña siempre he hecho todo lo que han querido para no defraudarles. He desarrollado un súper sentido del deber hacia aquellos que no me respetan, como mi jefe, mi suegra y a veces incluso mi marido; en aras de la paz, bajo la cabeza y la dejo correr. Últimamente, sin embargo, me siento muy mal: corro a varios especialistas por el más mínimo síntoma y tengo miedo a la muerte y a las enfermedades. Pero nadie ha encontrado nada orgánico y ha sugerido un camino psicoterapéutico. Lo peor sucedió hace unos meses, cuando estaba bajando la presión y sentí que ya no podía respirar. ¿Qué me está pasando?”

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Cuando la ira no expresada se convierte en hipocondría

Lucrezia, durante la primera entrevista, pregunta qué le está pasando, dándose cuenta de que vive con el temor constante de tener alguna enfermedad grave, a saber, la i pocondria . Después cuenta cómo su vida se ha caracterizado siempre por un excesivo sentido del deber y un respeto casi sagrado a los roles; por eso nunca se atrevió a ir en contra de su marido, ni a pelearse con sus padres y su jefe, aun cuando, en realidad, quería y sentía crecer la cólera por las injusticias sufridas. Y es precisamente esta emoción, la clave para entender el desorden de Lucrecia: la ira , además de ser una emoción primaria (como la alegría, el miedo, la clarividencia…), es la energía que debe ser liberada; si no encuentra válvulas de desahogo, lo hará de otras maneras, incluso patológicas, tal como sucedió con Lucrecia. Simbólicamente, su miedo a la enfermedad, su hipocondría representa toda la cólera que no expresa hacia aquellos que la hacen enojar y que, en una furia de acumulación, en un cierto punto encuentra salida dentro del cuerpo . La ira que no golpea al otro, golpea a aquellos que lo prueban sin expresarlo.

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La verdadera cura para la hipocondría es la libertad

La atención de las personas que sufren de hipocondría se centra en el cuerpo y sus manifestaciones. ¿Cuál es el significado profundo de esta dinámica? La hiperatención al cuerpo representa la forma en que inconscientemente se esconde (para uno mismo, incluso antes que para los demás) la necesidad de volver a situarse en el centro del mundo , ocupándose en primer lugar de las propias necesidades y emociones. Paradójicamente, sucede que desde la atención espasmódica al cuerpo, los que sufren son “obligados” a volver a tener en cuenta el psiquismo y el estilo de comportamiento, cuando la evidencia médica niega complicaciones fisiológicas y sólo queda recorrer otros caminos.

Lucrecia ha hecho suya esta interpretación, ha comenzado a entrar en contacto con la ira que durante mucho tiempo negó y reprimió al liberarla cuando lo intentó, simplemente contándoselo en la familia y en el trabajo, sin miedo a las repercusiones o a los juicios. De esta manera logró transformar esa ira (siempre experimentada negativamente) en energía constructiva : le bastó con aprender a expresar su decepción cuando llegó para liberarse de los temores de supuestas enfermedades. Además, volvió a poner sus propias necesidades en el centro de las opciones y decisiones y no más las de los demás: “Comprendí que antes que nada tenía que sentirme bien conmigo misma y por mí misma, ya no la voy a descuidar.

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