¡Deja de ser cómplice de los que te manipulan!

A menudo encarcelarnos en relaciones difíciles, en la familia, en el amor, en el trabajo, con los amigos, es el miedo de no haber hecho lo suficiente, de no haberlo intentado todo por todo. Insistimos en intentarlo de nuevo, nunca quitamos el tapón de los engranajes equivocados y, tratando de “pegar” cosas rotas, hacemos una crónica de nuestro estado de insatisfacción . En estos casos, hay un pequeño truco: cuando deseamos ardientemente algo, es mejor olvidarlo, dedicándonos a otra cosa. ¿Cómo? Con un poco de ejercicio, muy eficaz….

Test: ¿puedes defenderte de los manipuladores?

“Siembra tus deseos, luego espera la floración

Escribamos en un pedazo de papel lo que nos gustaría que ocurriera: por ejemplo, “llevarnos mejor con nuestro socio”, “acercarnos a él” o “responder no a la enésima petición no programada del jefe”. Luego doblamos la hoja en cuatro partes y la colocamos en una caja o un ataúd, que esconderemos en algún lugar. De esta manera es como si hubiéramos “sembrado” ritualmente nuestro deseo, junto con la voluntad de hacer que las cosas vayan en una cierta dirección. Después de eso, no pensemos más en ello y dirijamos nuestra atención a otra parte: tratemos de abrirnos a nuevas experiencias y usar nuestro tiempo en otras actividades. A partir de lo nuevo podemos recuperar la energía y los recursos para germinar espontáneamente dentro de nosotros soluciones inesperadas, que no habíamos encontrado antes.

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Quítese su ropa mental habitual y vuelva a florecer inmediatamente

Una relación no se desgasta si dentro de ella los roles son intercambiables y fluidos. El exceso de estaticidad nos impide crecer y descubrir las diferentes formas de ser que viven allí. De vez en cuando trata de observarte a ti mismo cuando estás con otros. A menudo te sorprenderás de jugar el mismo papel: la persona que es dependiente o necesitada, o la que lo maneja todo y debe tenerlo todo siempre bajo control, o la víctima de la situación que sufre el acoso de la pareja…. Es hora de romper estos patrones fijos. ¿Cómo? Por ejemplo, dé un paseo por los escaparates y mire la ropa diferente a la que usa habitualmente, pero que aún así le atrae. Elige el que más te atraiga: no es importante que lo compres, pero llévate su imagen contigo. Cuando te des cuenta de que en la relación estás escenificando el guión habitual, imagina con ese vestido: traerás al campo una forma de ser original e inesperada. De esta manera será más fácil liberarse de los patrones habituales y enriquecer la relación.

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