Deja espacio para que los acontecimientos imprevistos disipen la ansiedad.

En primer lugar, dicen que no. Puede que ni siquiera tengan una buena comprensión de lo que se trata, pero a las solicitudes para el más mínimo cambio de plan en comparación con lo que estaban haciendo o habían establecido, su primera respuesta es siempre negativa. Estamos hablando de personas que sufren, en su mayoría sin saberlo, de una forma de ansiedad ligada a una necesidad extrema de controlar todo lo que sucede y que se manifiesta con aversión instantánea a cualquier noticia o cambio.

Una resistencia que alimenta la ansiedad

Se trata de una aversión “a priori”, que se activa automáticamente sin haber escuchado el contenido ni examinado si podría ser ventajoso. Si existe la posibilidad o la necesidad de un fuera de programa, constituirán un problema, se opondrán, inventarán mil razones, a veces infantiles o paradójicas, para mantener el estado de cosas en el que estaban inmersos. Sólo hay una excepción a este esquema: que la idea del plan fuera de plan viene de ellos, porque en ese caso no sienten que es un peligro. Así que no sólo no le temen, sino que incluso se ponen nerviosos si alguien se opone. Todo esto está estrechamente ligado a una dificultad de adaptación: la persona vive bien sólo en el espacio y el tiempo “conocidos”, preestablecidos y calibrados a sus necesidades y neurosis y su estilo de vida planificado es una especie de “casa segura” que debe ser abandonada lo menos posible.

El control, un falso amigo

Esta actitud puede crear diferentes problemas: no ayuda a expresar las necesidades reales -como uno cree- sino los miedos prefabricados y que, por el contrario, le quitan a la persona muchas oportunidades de renovación, descubrimiento y solución. Pero no sólo: el apego a lo “ya conocido” y a lo “programado” irrita a los demás, hace que los más cercanos se sientan distanciados, porque les obliga a hacer muchas opciones de retiro. Lo paradójico es que cuando estos “hipercontroladores” se dejan convencer, aunque con dificultad, de que acepten el horario fuera de servicio, entonces ya no quieren rendirse porque les resulta útil o divertido. ¿No valdría la pena rendirse y hacerlo de inmediato?

El miedo a lo nuevo nace de:

  • Tenemos que controlar todo lo que sucede.
  • Miedo a las emociones y dificultad para codificarlas.
  • Un fuerte narcisismo enmascarado por los miedos.
  • Falta de generosidad hacia la vida y también hacia los demás.

Si sufres, hazlo

– Tómese su tiempo

Cuando aparece un tipo que está fuera de horario, en vez de responder y decir que no de inmediato, espera. Aparato solo por unos momentos, si es posible en un lugar cómodo. Que los pensamientos fluyan como siempre con su razonamiento opuesto. Déjalos fluir. Entonces vuelve con los otros y, si todavía tienes un no espontáneo, dilo. De lo contrario, en caso de duda, usted está de acuerdo.

– Probar nuevas rutas

Por lo general, quien tiene la ansiedad del programa fuera del programa también es metódico en la vida y siempre hace las mismas cosas. Le sería útil realizar nuevos gestos, moviéndose por el espacio como nunca antes lo había hecho. Herramientas útiles: gimnasia, baile, cursos específicos o movimientos libres en el agua. El sistema nervioso pasará a la mente esta apertura a lo nuevo y a lo inesperado.

– Seguir las Perspectivas

Para aprender a adaptarse al programa exterior también se puede practicar solo, con total “seguridad”. Es simple: cuando estás haciendo algo y tienes una intuición, una idea o un deseo, no lo rechaces, pero -si es posible, por supuesto- intenta seguirlo renunciando inmediatamente o casi a lo que estabas haciendo. Tu mente aprenderá que esto es enriquecedor y satisfactorio.

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