Demasiada desconfianza arruina la vida

Cuando es grave es un problema psiquiátrico y se llama Trastorno de Personalidad Paranoica, pero en sus formas matizadas y cotidianas se llama sospecha. Aquellos que viven así tienen su cerebro perturbado por la idea de que la realidad “comercia” con ellos. Una idea que puede contaminar fuertemente las relaciones con los demás hasta el punto de hacerlas extremadamente dolorosas y a veces imposibles, en una extraña mezcla de frustración y complacencia. El exceso de sospecha casi siempre proviene de una gran y profunda inseguridad en uno mismo, de la que la persona no es consciente. Esta inconsciencia le lleva a ver en los demás su propia fragilidad, y a pensar que quieren engañarlo para lograr sus metas. El hecho de creerse atacado por el mundo le hace sentirse de alguna manera protagonista, en una búsqueda frenética de amor e identidad.

Frases típicas del super sospechoso

– “Creo que están jugando conmigo”

– “¿Dónde está la trampa?”

– “¿Qué hay debajo?”

– “Como querías probar”

– “Haces esto para conseguir algo más”

– “Nunca me expongo o me estafarán”

Tres movimientos para ganar

Acepta tus sospechas

Si crees que algunas personas que conoces están conspirando a tus espaldas, deja de ofrecerte a ellas fingiendo que confías en ellas, que actúas como si creyeras en ellas, que estás disponible, porque lo haces íntimamente con la expectativa -por no decir con la certeza- de que te engañan o te engañan. Sea honesto consigo mismo y con los demás: deje de alimentar situaciones en las que ya sabe que se sentirá víctima de una conspiración. No te metas en esto.

Escríbelas en una hoja y enfréntate a las otras

– Escribe en una hoja de papel dividida en dos, por un lado, todas las expectativas y, por otro, todas las sospechas que tengas sobre los demás (trabajo, amor, amistades) y no la mires durante dos días.

– Luego léelo de nuevo y verás lo vulnerable que eres si vives tú y los demás de esta manera: ¡mira cuántas cosas pueden herirte!

– En lugar de meditar, si te apetece, ve y verifica tus sospechas con claridad y lealtad. Compárate serenamente con aquellos que te han decepcionado. Si no lo haces, significa que quieres esa decepción íntimamente, que la necesitas y que quieres que vuelva a ocurrir.

– Si no puedes hacer eso, tira la lista y haz otra cosa.

Cultivar una semilla

Después de los dos primeros puntos, es posible que te sientas un poco solo. Es hora de una experiencia simple pero importante: compre una semilla de una planta que le guste y con la que se sienta cerca. Toma la semilla en tu mano, mírala y dale tu nombre. Esa semilla eres tú. Ahora planta y acompaña su crecimiento a lo largo del tiempo, simplemente humedeciéndolo y facilitando la captura de la luz.

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