Demasiadas explicaciones, ninguna solución

“Si algo sucede, siempre hay una razón”, “Nada sucede por casualidad”; “Todo tiene sentido”. Tres expresiones típicas de una actitud generalizada: leer en todo lo que sucede un significado oculto, captar los vínculos y similitudes entre acontecimientos muy distantes entre sí y tomar decisiones que también son importantes como resultado de estas continuas interpretaciones de la realidad. Una actitud que ciertamente expresa la natural propensión humana a mirar más allá de las apariencias y a buscar signos que ayuden a tomar las decisiones correctas, pero que para algunos es definitivamente exasperante. A veces son personas que han entrado en contacto con el mundo de la psicología (a través de encuentros, lecturas, cursos, psicoterapias, películas…), o con el esoterismo o incluso con filosofías orientales. Un contacto que puede ser superficial pero que ha tenido un efecto fascinante en ellos hasta el punto de convertirse en la forma predominante de ver la realidad, un estudio intenso, demasiado intenso que ha hecho de la persona un “fundamentalista” de este enfoque de las cosas que suceden.

Tener que dar sentido a todo revela inseguridad

Esta actitud suele enmascarar un cierto grado de inseguridad y la consiguiente necesidad de encontrar nuevos puntos de referencia, pero también puede vincularse a actitudes narcisistas (“Sé leer la realidad en profundidad”, “Soy sabio, sé captar los signos y los vínculos invisibles”) o a la tendencia de los adolescentes a adherirse totalmente a modelos idealizados de visión del mundo. Y aunque nace de una buena intención, corre el riesgo de crear muchos problemas para quienes la implementan: desafortunadamente, en virtud de buscar el significado de todo lo que sucede, también da sentido a eventos aleatorios, completamente desconectados unos de otros. Como decimos en la jerga popular: se ve una película que no está allí. Y, de hecho, al continuar investigando las causas, termina haciendo de los estados crónicos de malestar que serían temporales, un signo de evolución normal. Para salir de este malentendido es necesario recuperar la conciencia de que la realidad está formada por opuestos que se alternan o que también están presentes juntos. Por lo tanto, nunca es una causa unívoca para caracterizar los eventos.

Si siempre buscas causas:

– No acepte situaciones y eventos simples e inmediatos.

– Estás poniendo las soluciones equivocadas en su lugar y portándose mal.

– Usted desarrolla una actitud que es demasiado racional incluso si está enmascarada como “visión holística”

– Usted crea una visión poco realista y distorsionada con el tiempo.

Qué hacer

Parar en el fenómeno

Incluso si rompes espontáneamente los enlaces entre eventos, detente en lo que sucede, en el único evento sin buscar enlaces improbables. La racionalidad es una herramienta fundamental, pero debe ser utilizada sobre la base de los datos de que disponemos, no para construir realidades imaginarias.

Acepta opuestos

Mientras algo fluye espontáneamente, evita analizarlo continuamente, buscando signos que no existen o que no necesitas ahora. Si te sigues preguntando qué sentido tiene lo que te pasa, ya no te mueves, bloqueas el dinamismo de la realidad y de tu mente. Hazlo sólo a veces, cuando sientes que el momento puede ser importante o decisivo.

No imponga su visión

No arrastres a la gente a tu alrededor hacia visiones alternativas de la realidad. En este intento se esconde una forma de control sobre la realidad, que también puede afectar a otras personas. No haga esto especialmente con niños. No imponga su visión en público: al principio puede parecer interesante, pero a la larga será aburrido.

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