¿Demasiado caos? Piérdete tú también

En casa, en el coche, en la oficina…. por todas partes dejan tras de sí un rastro inconfundible de su paso, un saraband de objetos dispersos aquí y allá a granel. ¿De quién estamos hablando? Que sea víctima de un desorden excesivo, del tipo “existencial”. Si es cierto que la vida nace del caos, que la creatividad se asocia, en el imaginario colectivo, con el genio desordenado y que la imaginación se expresa de la mejor manera en un contexto dinámico y libre de condicionamientos demasiado rígidos, también es cierto que la superación de los límites de un desorden aceptable afecta negativamente a la vida de las personas y corre el riesgo de comprometer una convivencia sana y armoniosa con aquellos que comparten el espacio vital.

Aquí hay algunos consejos.

Quien deja cosas sin terminar, quien escapa de la responsabilidad

Hay dos tipos de desorden . La de alguien que está confundido en todos los aspectos de su vida, y la de alguien que es absolutamente preciso y disciplinado en un área, por ejemplo, el lugar de trabajo, pero que le cuesta tanto que se “recupera” en otro lugar, normalmente en casa. En general, detrás del ” trastorno patológico ” se encuentran dificultades psicológicas más amplias. Veámoslos.

Implicaciones psicológicas

Superficie: El trastorno es una etapa de lo que la persona hace en la vida: se disemina a sí misma en mil acciones, sin llegar a llegar hasta el final.

Escapar de las reglas: A las reglas y al rigor práctico se les da un sentido negativo, como si fueran una jaula. A menudo el desordenado es un adolescente eterno en falsa rebelión.

Dificultad en el procesamiento: La dificultad de almacenar lo que se ha utilizado pone de relieve la dificultad de archivar la experiencia que ya no se necesita (relaciones terminadas, trabajo descoordinado, comportamiento incorrecto): una “dificultad para cerrar”.

Dependencia infantil: en el desorden excesivo hay una típica falta de responsabilidad del niño y una petición silenciosa a los que lo rodean: “Cuida mi parte no social, mi pequeña habitación y mi ropa”.

Cuando es demasiado…

Aquí hay algunos puntos que marcan la transición de un trastorno saludable a uno malicioso.

Envolturas de comida esparcidas alrededor de la casa y en el auto

Ropa descontinuada acumulada en capas durante las semanas

Objetos dejados en el suelo de forma caótica

Escritorio o mesa sin espacio libre

Pérdida de facturas y documentos importantes

Leer siempre sin hacer

Alimentos que han caducado hace meses en el refrigerador

Las consecuencias

Irritación de las personas que viven al lado

Dificultad para encontrar cosas

Plazos y citas olvidados

Trastorno mental y dificultad de diseño

Imagen social de negligencia y descuido

Pereza, distracción, inercia y fatiga crónica

Dificultad para archivar eventos y falta de toma de decisiones

Falsa idea de creatividad

Consejos

No hay excusas improbables

Normalmente el clutter se defiende así: “Yo en mi clutter lo encuentro todo”, o “Yo trabajo, no puedo pensar en estas cosas”. Pero un desorden como ese siempre es una señal de que algo está mal “al revés”. Así que evalúa cómo estás distribuyendo la energía en varias áreas de la vida, si hay desequilibrios excesivos, y trata de corregirlos.

Crea un entorno funcional

Si usted tiene un carácter caótico, tome nota de manera práctica, creando en casa (y en el trabajo en la medida de lo posible) un ambiente funcional y ergonómico, hecho de cosas esenciales y espacios donde las cosas, mientras permanecen en su lugar, están al alcance inmediato (estantes o muebles abiertos, y pocas superficies libres para tener menos espacio para la difusión).

Poner el caos en un lugar

Recorte un área limitada en la casa donde su desorden pueda “reinar”: un cajón, un armario, una esquina. También puedes colgar una pizarra o un panel en el que dibujar y escribir todo lo que se te ocurra. Visualiza el caos y las formas que toma con el tiempo.

No subestime el problema

Hay un punto más allá del cual el desorden “se mantiene” como en un círculo vicioso: fijarlo será una tarea titánica para desanimarte inmediatamente, y para acumular más desorden . En ese punto, el cerebro está luchando porque, haga lo que haga en el presente, hay una parte de él que debe recordar que lo que es importante está disperso en ese trastorno (por ejemplo, facturas vencidas).

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