Dependencias de hoy

Más allá del abuso de drogas, un problema tan extendido que ya no es noticia, los estudios confirman que están apareciendo formas más leves de adicción , que caracterizan cada vez más a nuestra sociedad como una “sociedad drogada”. Basta pensar en la dependencia de los teléfonos móviles, de Internet, de las compras, de los alimentos, de las “máquinas tragaperras” que ahora se encuentran en todos los bares. Puedes volverte dependiente incluso del fútbol, las noches de discoteca con amigos o las redes sociales. En resumen, parece que hoy en día es difícil no ser dependiente de algo. Todos tenemos que lidiar con un vacío interior que intenta ser llenado de alguna manera. ¿Por qué sucede esto?

Una sociedad dependiente: lejos del mundo interior

La creciente propagación de las dependencias puede rastrearse hasta la pérdida colectiva de la función imaginativa. ¿Qué es una función imaginativa? Es la capacidad de soñar despierto, de fantasear, de soñar, de inventar, de imaginar, de crear con imaginación e intuición: todas funciones fundamentales para el bienestar. La nuestra es la edad del pensamiento, de la racionalidad, del análisis; esto lleva inconscientemente a considerar “ajenas” todas las funciones del mundo interno, como los afectos, los sentimientos, las emociones, las imágenes, los sueños, los símbolos. De esta manera se crea una fractura entre el Ego, que domina con la razón, que quiere explicarlo todo, y las imágenes internas, que ya no parecen emerger o se relegan cada vez más a un segundo plano, hasta que ya no son reconocidas como nuestras.

¿Cuáles son las consecuencias? El escenario actual habla de una sociedad que ha perdido su orientación, de un hombre que busca el sentido auténtico de su vida lejos de las únicas referencias reales en las que podría encontrarla: el mundo interior y sus imágenes. Todo el mundo está en la búsqueda constante de objetivos externos: pero el exterior es exclusivamente el marco de la existencia y alimenta una sensación de vacío que parece que nunca se llena. Así que siempre estás lejos de expresarte, de tu verdadera naturaleza y de los talentos que tiene. No es de extrañar entonces que, en este estado de hipnosis colectiva profunda en el que pensamos que sólo desde fuera puede venir una respuesta a nuestra búsqueda de sentido, aceptemos soluciones milagrosas como las drogas o las adicciones . Son una especie de poción mágica que, como en todas las historias fantásticas, promete cambiar las cosas y darnos lo que más deseamos. Pero eso, desafortunadamente, no funciona.

Cómo prevenir dependencias

Para protegernos de este callejón sin salida, es bueno asegurarse de que estamos bien situados en nuestro interior y en el mundo de las imágenes internas. ¿En qué sentido? Dando más espacio a todas aquellas actividades que ayudan a entrar en contacto directo con las emociones, sin ningún filtro racional. Cada uno tiene su propia manera de acceder a la fantasía: inventar cuentos de hadas o cuentos, dibujar, escribir sueños, escuchar música, bailar…. Todas las expresiones que dan la oportunidad de redescubrir la alegría de vivir, porque crean un puente entre la realidad y lo imaginario, la racionalidad y lo irracional, lo visible y lo invisible, lo conocido y lo desconocido. Nos permiten sumergirnos en un mundo paralelo, rico en misterio, donde nada es lo que parece y todo puede cambiar de un momento a otro. En resumen, es necesario fomentar la producción de actividades que generen una sensación de desplazamiento, asombro y asombro. El encuentro con lo inesperado nos aleja de lo que ya hemos visto y nos ayuda a entrar en lo nuevo. Sólo observando la realidad como si fuera siempre la primera vez, llegan soluciones que son buenas para nosotros.

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