Depresión: para salir de ella se necesita oscuridad y silencio

Los cambios dolorosos – como el abandono, el conflicto, la pérdida – van acompañados de miedo, ira, incomodidad e incluso depresión. Estas emociones nos perturban y nuestro Ego a menudo reacciona activando respuestas automáticas dirigidas a volver a la situación anterior, incluso cuando esto no es posible. Este comportamiento, en lugar de pasar la depresión, la agrava y es una lástima porque el sentido de este estado de ánimo bajo es transitarnos de manera armoniosa hacia el cambio, deshaciéndonos de las “toxinas” que la situación anterior había creado. Aceptar la depresión es la antesala de su superación, para ello nos ayudan algunas técnicas psicológicas muy eficaces….

LEA TAMBIÉN la presión: ejercicios prácticos para superarla y renacer

La mentalidad estática corrige la depresión

¿Sientes que tus problemas son siempre los mismos? ¿Para cometer los mismos errores de nuevo, para repasar situaciones desagradables ya vividas? En realidad, es una ilusión: los estados internos están cambiando y esto también se aplica a la depresión. Te parece que todo vuelve porque es tu mentalidad la que no cambia: la usas para filtrar los eventos y extraer siempre el mismo jugo. Terminas siendo dominado por todo aquello con lo que tu ego se identifica: frases hechas, creencias, clichés…. El objetivo de los siguientes ejercicios es aprender a “desidentificarse”, a desprender su esencia de este peeling superficial.

En la quietud encuentro el centrado que aleja la depresión

Tome una posición cómoda y relajada, respire naturalmente, hasta que alcance un estado de calma. En tu calma, repítete: “Tengo un cuerpo. Mi cuerpo puede estar tenso y cansado o descansado, es una herramienta valiosa para la acción y la experiencia en el mundo, pero yo no soy mi cuerpo. Y luego: “Tengo emociones. Mis emociones son variadas, cambiantes: puedo observarlas, pero no soy mis emociones, no soy mi depresión”. Y finalmente: “Tengo una mente. Su contenido cambia. Mi mente es un órgano de conocimiento, pero no soy mi mente. Soy la esencia de mí mismo, soy un centro de autoconciencia. Soy un centro de voluntad, de energía creativa. Yo soy…”

LEA TAMBIÉN cuando la depresión revele quiénes somos

Enfoque la atención en su cuerpo

Segundo ejercicio: observar, sin intentar cambiarlas, algunas de las sensaciones físicas que se perciben por el contacto del cuerpo con la superficie de apoyo, los pies en el suelo, la ropa en la piel….. Luego, respirando profunda y lentamente, dirige la atención a las emociones. ¿Cuál es su estado emocional en este momento? ¿Cuáles son los estados de ánimo recurrentes en su vida diaria? Míralos: luchar contra ellos los hace perturbadores. Eliminarlos no les permite realizar la función que tienen. Tan pronto como llega un pensamiento que parece “re-proponer” la depresión, míralo, hasta que llega otro, y luego otro. Observe su flujo durante unos minutos más. Puedes dejar que se desvanezcan. ¿Quién observa todos estos niveles? Eres tú: tu esencia profunda, que ha observado todos estos niveles y se distingue de ellos. “Yo soy”: percibes esta realidad por unos momentos.

Abierto al silencio

Tercer ejercicio: entrar en silencio para acceder a un espacio de lo profundo que nos habita, una dimensión fértil en la que traer emociones, pensamientos que surgen naturalmente dentro de nosotros, incluyendo la depresión. El estilo de vida moderno puede dificultar el “contacto” con el silencio, pero la conciencia puede activarse en cualquier momento y es un verdadero antídoto contra la depresión. Trae tu atención a las cosas que haces, completamente inmerso, en este estado te das cuenta de los momentos de silencio que vienen solo, sin ser ni pedido ni preparado. Puede tardar unos momentos. Tan pronto como sientas la llegada de uno de estos, detente, sea lo que sea que estés haciendo. Tal vez fue lo primero que te pasó cuando te despertaste, o por la noche cuando todo el mundo estaba dormido. También puede ocurrir mientras estás rodeado de ruido, movimiento: mientras vas a la oficina o te sientas en tu escritorio. Simplemente reconoces la presencia del silencio. Por unos momentos, luego déjalo ir, no trates de prolongarlo. Si en uno de estos espacios notas la llegada de pensamientos que lo interrumpen, dales la bienvenida, obsérvalos con desapego. No comente nada de lo que suceda. Que el silencio, las emociones y los pensamientos inesperados vivan juntos. Sólo disfruta de la relajación. Tan pronto como ha desaparecido, lo que estabas haciendo continúa……

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *