Depresión: una ayuda para las familias de los que sufren

Depresión: una mini-guía para los familiares de los enfermos

La depresión, como la mayoría de los trastornos mentales, es un fenómeno que no sólo afecta a los afectados. De hecho, el núcleo familiar de la persona deprimida siempre está directamente involucrado. Por un lado, este malestar se desarrolla a menudo también debido a dinámicas familiares problemáticas; por otro lado, los comportamientos “típicos” de la depresión (apatía, abulia, cierre al mundo, trastornos del sueño y de la alimentación….) son en sí mismos difíciles de controlar: aquellos que viven en contacto con los deprimidos están asustados y a menudo no saben cómo comportarse . El entorno social y laboral de las personas que sufren también está involucrado, aunque en menor medida. La difusión del fenómeno es tal que todos los medios de comunicación lo tratan cíclicamente, proponiendo recetas a menudo contradictorias. Un alto nivel de atención puede ser contraproducente para los deprimidos, mientras que sería importante superar la emotividad que la depresión despierta para poder ayudar realmente. Sugerimos una serie de medidas que se deben tomar para ayudar mejor a las personas que sufren de depresión.

Depresión: palabras para no decirle

  • “¡Esfuérzate, defiéndete y lo lograrás!”
  • Es probable que sólo el esfuerzo excesivo por alinearse con un tipo de vida que no le conviene le haya llevado a sentirse mal, también esta petición puede ser percibida por la persona afectada como una falta de reconocimiento de su incomodidad: “¡Si tan sólo quisieras, podrías estar bien!
  • “¡Pronto todo será igual!”
  • Volver al anterior es lo último que debe hacer la persona deprimida, precisamente porque fue esa forma de ser la que le enfermó, por lo que las solicitaciones en este sentido sólo agravan su malestar.
  • “Sal y haz algo, ve a alguien…”

Puede ser muy cansado observar impotente la inmovilidad de los que viven al lado o cruzar su mirada vacía. Pero es precisamente quedándose quietos, en total inactividad, como aquellos que viven en una fase depresiva retoman el contacto consigo mismos y encuentran una nueva forma de ser.

Depresión: ayuda para darle

  • Respetar el sufrimiento
    Aprendamos a no perturbar el sufrimiento de los que nos rodean. Esto no significa estar completamente ausente de la vida del otro, sino mantener una presencia ligera hacia él, “de puntillas”. No hay preguntas inquisitivas, no hay exceso de sensiblería, y no hay manifestaciones teatrales de afecto.
  • Hablar con el presente
    Dado que la vida diaria de las personas que sufren de depresión suele ser bastante baja, existe una tendencia a hablarles del pasado o del futuro. Pero cruzar la frontera fuera de la época actual es contraproducente, porque crea remordimientos y temores sobre lo que hay que hacer. Es mejor entonces permanecer en el presente: de esta manera ayuda a la persona a anclarse en el momento en que vive y a estar presente para sí misma.
  • Soportando cambios
    La gente que amamos no siempre cambia en la dirección que queremos. Es de fundamental importancia que la persona deprimida no encuentre obstáculos excesivos en sus primeras manifestaciones de renacimiento. Sin juicios. Si algo nuevo nace, estamos en el camino correcto.

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