Despeje su mente si ocasionalmente…. la vacía!

Están en grave peligro de extinción, al igual que las abejas, las luciérnagas y muchas otras especies vivas. No estamos hablando de animales, sino de los llamados “momentos muertos”, es decir, aquellos momentos naturales del tiempo cotidiano en los que cada uno se encuentra viviendo y en los que no pasa nada. Por ejemplo, cuando estás esperando algo, o te encuentras encima de él, o no sabes qué hacer o simplemente estás allí, sin estar sumergido en ninguna acción específica.

Una obligación “moderna”: llenar todo

Así como la extinción de las abejas sería muy grave para el equilibrio del ecosistema, así también la desaparición de estos momentos sería un grave problema para nuestro equilibrio psíquico. Sin embargo, muchas personas se arriesgan a tomar este camino debido a la “conexión continua” que ofrecen los teléfonos móviles e Internet, que hoy en día están cada vez más unidos en el mismo instrumento electrónico. Conexión con los demás, en primer lugar: en la parada del autobús, en una sala de espera, en la cola del coche, tan pronto como hay un posible momento muerto, llamas, envías sms, chateas. Y si no está con los otros, está con un pequeño juego en su teléfono móvil o PC o puede navegar por la agenda electrónica o cualquier otra cosa: hay miles de “sirenas digitales” que impiden que nuestra mente (y por lo tanto el cerebro…) viva un tiempo vacío, incluso uno muy corto. Y esto es un daño psicológico, porque aunque se les llame “muertos”, estos momentos son fundamentales para nuestra vitalidad psíquica y mental: es en ellos donde se producen muchas intuiciones, ideas, elaboraciones, replanteamientos y recuerdos, que de otro modo nunca hubiéramos alcanzado y que pueden resultar fundamentales. Por no mencionar, entre otras cosas, que nuestra mente tiene la absoluta necesidad de no estar siempre en plena actividad y de vez en cuando también necesita aburrirse, darse la vuelta vacía, distraerse: estos son momentos esenciales para su constante renovación.

Vaciar la mente…. para reiniciarla

El problema es que a menudo no nos damos cuenta de que estamos perdiendo un tesoro tan precioso, porque incluso cuando intentamos no conectarnos, los demás se ponen en contacto con nosotros. Se ha convertido en un hábito, en un automatismo, pero si queremos salvaguardar nuestro ecosistema interior debemos proteger, con la misma solicitud consciente que tenemos por una especie animal en peligro, estos momentos aparentemente insignificantes pero en realidad tan esenciales para nuestra naturaleza.

En resumen: qué pasa cuando “llenas” cada momento

  • La impaciencia se manifiesta incluso durante una espera mínima
  • Reduce la intuición y el procesamiento de nuevas ideas
  • Es difícil relajarse, física y mentalmente
  • Se siente cansado y no puede concentrarse

Momentos para usar el pozo

  • Las expectativas: Incluso en la cola del correo o en una sala de espera se puede observar lo que está sucediendo, dejar que surjan recuerdos, asociaciones útiles para su creatividad.
  • Lo sobrenatural: Encantar, dejar que la mente deambule es una actividad que limpia el cerebro, lo lleva a una dimensión significativa.
  • El viaje: Especialmente en el tráfico, es un estimulador del estrés y la ira. Pero si se convierte en una oportunidad para deambular libremente por la mente , convierte el aburrimiento en un momento regenerador.

Los tiempos de pausa le ayudan a recordar… sobre sí mismo

Para evitar que seamos activos incluso en tiempos de inactividad, es útil utilizar la técnica de la auto-observación de vez en cuando. Mientras hacemos una pausa, esperamos, hacemos cola u otra cosa, intentamos “recordarnos”, percibir nuestra presencia allí y en ese momento, por ejemplo, diciéndonos: “Yo estoy aquí, yo estoy aquí, yo estoy aquí, yo estoy presente, yo estoy allí, yo me tengo a mí mismo, yo siento”.

No rellenar todo

Muchos, tan pronto como hay un pequeño vacío de tiempo, tienen que correr para responder a una gran cantidad de mensajes de texto y correos electrónicos, que se renuevan diariamente y a los que “no puedes evitar responder”. Establezcamos momentos precisos del día para esta actividad, evitando que se arrastre como el agua a cualquier espacio disponible.

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