Dolor de garganta en primavera: una lectura psicosomática

Entre las muchas cosas que la psicosomática enseña está el hecho de que nuestro ser, tanto psíquico como físico, está siempre en sintonía con el entorno externo, con el ciclo del día y con los ciclos de las estaciones. Nuestra naturaleza interior está estrechamente conectada con la naturaleza exterior, es parte de ella, como un feto que, aunque ya es un individuo, sigue siendo parte del cuerpo de la madre. La conciencia de esta profunda conexión es fundamental para entender la aparición de muchos trastornos y, también, para identificar una contribución a su cuidado. Este es ciertamente el caso de algunas formas particulares de dolor de garganta , que a menudo se agudizan en esta época del año: tos estreñida, gotas en la voz y bolo histérico (la sensación de tener un cuerpo extraño en la garganta, que no sube o baja). Estas enfermedades cuentan experiencias importantes que no se pueden expresar.

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Dolor de garganta y tema del pasaje: entre simbolismo y psicosomática

El punto central de estas formas de dolor de garganta reside en la analogía funcional entre el mes de abril y la garganta misma. Esta analogía no es muy inmediata, pero se hace evidente cuando observamos que ambas tienen que ver con el concepto de “pasaje”: Abril es el mes en el que realmente pasamos a la primavera y estamos asistiendo a una profunda transformación de la naturaleza; la garganta es el lugar del cuerpo por el que pasan muchas cosas (aire, comida, líquidos) pero que también expresa el “espacio intermedio” entre la parte superior del cuerpo (la cabeza y el mundo de los pensamientos ) y la parte inferior (el pecho y el abdomen, es decir, el mundo de las emociones y de los instintos ). Pues bien, si la primavera nos llama a cada uno de nosotros a renacer, a florecer o a vivir más plenamente, debemos estar dispuestos a seguirla. Pero sabemos que no siempre es así: hay muchos obstáculos en el camino hacia una fase más ligera y despreocupada. Si los descuidamos o los ignoramos, entonces el dolor de garganta psicosomático puede ser escuchado.

Un rechazo nervioso para alguien o algo: la tos sofocante

La tos de primavera -la de pequeños y constantes golpes que aumentan en intensidad y número cuando estamos tensos o agitados o, sobre todo, en contextos que nos sentimos “polémicos”- nos dice que tenemos algo pesado que decir pero que no podemos hacerlo. No es casualidad que este tipo de dolor de garganta se defina como “tos irritante”: una parte de nosotros se irrita por algo que no aceptamos. Es una contrariedad que viene de las profundidades y que, con el estreñimiento, es decir, con la ira reprimida , te gustaría explotar. ¿Son palabras grandes? Puede serlo. ¿Un insulto o una serie de insultos? También. Pero, más a menudo, se trata de aversiones a situaciones que nos impiden, precisamente, “hacer primavera”; lo tenemos con condiciones y/o personas que nos impiden en el camino de enamorarnos , ligereza y libre expresión.

Caída de voz: una necesidad inesperada de silencio

La disminución de la voz, a menudo debida a laringitis fuera de temporada o incluso a simples inflamaciones o disfunciones mecánicas momentáneas, nos obliga a ese silencio y confidencialidad que tanto necesitamos. Es significativo que estas gotas sean concomitantes con momentos de cansancio : las cuerdas vocales parecen resonar con las energías profundas y, en la primavera, no quieren que las disipemos, ahora que hay algo que renacer. Nos llevan al tema del abuso de nosotros mismos: no siempre se puede ser el mismo, siempre se puede decir lo mismo, mientras que dentro y fuera de nosotros la naturaleza cambia. Pero hay quienes no se detienen ni siquiera delante de estas gotas, y luego está la afonía total, que hace que la persona se quede sin una palabra y la obliga a concentrarse en sí misma y en su vida interior. En cierto modo, es también una llamada a la humildad y a escuchar a los demás.

Bolo histérico: el cuerpo extraño… ¡que no está ahí!

La sensación de un cuerpo extraño -para el que se sigue tragando sin poder quitar un fantástico bocado, pero que al mismo tiempo no se puede ni siquiera tirar con la tos- pone de relieve, de forma directa, nuestra incapacidad inconsciente (o, más a menudo, inlegitimada) para aceptar algo que necesariamente debemos hacer bien. O porque los demás lo quieren, o porque nos lo imponemos nosotros mismos. En definitiva, no llegamos a la primavera libres, sino precisamente con un cuerpo extraño, algo que no forma parte de nosotros. Algo con respecto a lo cual no podemos tomar posición: no podemos decir que no, pero al mismo tiempo no nos resignamos. El bolo histérico se exaspera porque quiere que tomemos el control de la situación con decisión, que movamos la “roca” que está bloqueando no sólo el camino del desarrollo individual, sino también la libertad personal. Este es el sentido profundo que conecta estos tres síntomas: “poder pasar” de una fase a otra. Escuchémoslos: ¡será un resorte más satisfactorio sin dolor de garganta !

Comunica menos y mejor

Es la clave principal para decir adiós a el dolor de garganta de origen psicosomático. Hay que limpiarlo de palabras que corren el riesgo de estancarse en sus estructuras musculares y vocales. Esto no es lo mismo que hablar mucho, sino comunicarse mejor , elegir las palabras y los tonos adecuados para las distintas situaciones.

No críe

El pensamiento obsesivo , el continuo balanceo entre el análisis racional y el juicio emocional, sólo puede crear madejas de razonamiento sin resolver en la mente pero también en la garganta, un lugar donde todo debería fluir y nada detenerse. Demos el salto a la sensación del cuerpo extraño para comprender que esta madeja mental debe ser disuelta lo antes posible.

Respete sus límites

A menudo los que sufren de mala garganta psicosomática tiene demasiadas emociones y opiniones o, por el contrario, las expresa demasiado, o es presa de continuas dudas que no pueden ser resueltas. En definitiva, no respeta su propio límite, estructural y energético. El dolor de garganta , en muchos casos, es equivalente a la autoestima.

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