El baño: el ritual que cambia tu verano

Hay momentos en que todos los gestos nos parecen mecánicos y nuestra vida suena como un disco rayado. Significa que hemos “llenado”, ¿pero de qué? De las frases que usamos con los demás y con nosotros mismos, siempre las mismas; de las ideas conocidas; de las lamentaciones y juicios que salpican nuestros días y así sucesivamente… Un pesado bagaje que atasca la mente frenándola e impidiéndonos hacer lo que es funcional para nuestra felicidad. Según Marie-Louise von Franz, psicoanalista junguiana, la gente se deja atraer por comportamientos que no son los suyos, como si fueran víctimas de un hechizo, hasta el punto de preguntarse entonces: ¿cómo puede suceder? Es necesario, pues, practicar de vez en cuando una especie de purificación, que nos libera de las presiones externas y de la contaminación. El baño nos puede ayudar, un ritual que pertenece a las tradiciones más antiguas.

Como el agua, tú también debes mutar y renacer….todos los días!
El agua siempre ha sido un símbolo de purificación: agua bendita, santa, milagrosa… No hay ritual que no reconozca la función del lavabo de purificar con vistas a un renacimiento. El flujo de agua está asociado con la eterna mutabilidad de la energía, nunca la misma, nunca estancada. Todo fluye en el agua, mientras tendemos a empantanarnos en innumerables acciones inútiles, y nos cubrimos con muchos adornos que esconden lo esencial y apagan nuestra energía vital. El entrar en contacto con este elemento natural está entonces cargado de un profundo significado de regeneración.

Cuándo hacerlo
Puedes hacer este ejercicio en el mar, en el lago, en un arroyo, pero si no tienes la oportunidad, puedes hacerlo en casa, en la bañera normal, a la luz de las velas, quizás con música de fondo que refleje los sonidos del agua. La técnica puede repetirse cada vez que no se sienta centrado o cuando haya perdido la lucidez mental. Debe repetirse varias veces en un mes para sacar el máximo provecho

La técnica del baño solitario: deja que el agua aclare tu mente

Busque una posición cómoda, cierre los ojos y respire profundamente. Cuando sientas que tus pensamientos están dejando más y más espacio para el vacío, comienza a imaginar.

  • Imagínese inmerso en el caos y el frenesí de la vida cotidiana : el despertador que suena, las muchas acciones que hay que hacer, el tráfico, la confusión, el timbre en el bar, el teléfono que suena. Sientes la sensación de inquietud de estar envuelto en mil presiones externas, las innumerables palabras que resuenan dentro de ti y luego los reproches de tu madre, las peticiones de tu jefe, las quejas de un amigo. Imagina estar envuelto en una nube gris, sientes una profunda sensación de pesadez y cansancio.
  • Deje que estas imágenes se desvanezcan y el ruido dará paso al silencio mientras muestra ahora un oasis lejano e inalcanzable. Imagínate sumergido en la naturaleza, en el silencio y percibe la profunda sensación de paz y tranquilidad que sientes, sólo oyes el gorjeo de los pájaros, el susurro de las hojas y a lo lejos el rugido del agua de una cascada.
  • Imagina ver un arroyo y una pequeña cascada , te acercas (en este punto te zambulles en el agua y mientras lo haces cierras los ojos y sigues imaginando). Imagínate entrar en el agua, corre por todo tu cuerpo y lentamente se va limpiando la pátina gris que te cubre. Flotas en el agua y sientes que acaricia tu cabello, envuelve tu cara, tus ojos, tus labios. Entra en la boca, en la saliva y el malestar que sientes se derrite.
  • Imagine sentir la agradable frescura del agua sobre su piel y también dentro de su cuerpo. Imagina que desde tu interior nace un chorro de agua y percibes un líquido que brota dentro de ti y elimina cualquier malestar. Sientes que limpia la mente y la limpia en profundidad y te sientes en el lugar correcto. Siente lejos el estrés….siente una nueva ola de energía circulando dentro de ti…

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