El caos libera la creatividad y la autoestima

Si nos encerramos en nosotros mismos, la autoestima desaparece

En tiempos de confusión, inquietud y desánimo, a menudo tratamos de proteger nuestra fragilidad aislándonos o imponiéndonos una vida lo más regular posible, evitando las multitudes y las oportunidades que podrían desestabilizarnos. La búsqueda del orden interior se refleja en el intento de crear a nuestro alrededor un ambiente limpio y ordenado, casi aséptico. Estas conductas expresan el intento de extender el control racional a todo lo que podría molestarnos y socavar aún más nuestra autoestima … ¿Funciona? No: tomar este camino sólo refuerza las mismas razones de la incomodidad. Paradójicamente, la confusión puede ayudarnos….

Si no hay caos, ¡debemos crearlo!

Cuanto más nos aislemos del entorno externo, más nos encerramos en nuestras cabezas y más razonaremos según esquemas habituales y preestablecidos: de hecho, son precisamente estos esquemas los que apagan nuestra vitalidad y autoestima . Para encontrarla, debemos empezar a romperla. Así que, cuando la confusión reina dentro de ti, no trates de echarla: al contrario, búscala también fuera, sin tratar de luchar contra ella o resolverla. Sumérgete en la multitud durante unas horas, pasa una tarde en el parque de atracciones, escucha música animada y frenética durante unos minutos o enloquece en una discoteca o en un baile con los ojos cerrados, en casa. Simplemente tolera el desorden o lo recrea en una parte de la casa y luego se limita a observarlo reprimiendo el impulso de volver a ponerlo todo en su sitio inmediatamente.

La mente se desorienta, va en busca de nuevas ideas y la autoestima se fortalece

En las danzas de los derviches, antigua forma de misticismo oriental, el adepto gira girando a su alrededor hasta entrar en trance. Rituales similares, dirigidos a lograr un estado alterado de conciencia lleno de potencial creativo, están presentes en muchas culturas. Sumergirse en el caos tiene el mismo propósito: desorientar la mente, romper los patrones rígidos e inflexibles y las coordenadas mentales. En el caos se rompen los puntos de anclaje que nos impiden inventar soluciones creativas a los problemas. La autoestima surge espontáneamente cuando el cerebro está libre de las cadenas de la región.

El caos es bueno: la palabra de los antiguos griegos y la investigación moderna

Según la Teogonía de Hesiodium, poeta épico del siglo VIII a.C., el Universo nació del Caos primordial. En el principio, por lo tanto, era el caos, es decir, la totalidad en la que los elementos de todo el Universo estaban encerrados indiferenciados. Del caos se generaron la Tierra y el Eros, la fuerza del amor, y de su unión nació la Armonía. En el caos, entonces, ya hay en el poder todos los recursos que necesitamos. Incluso las teorías científicas, físicas y matemáticas más recientes lo saben bien, ya que atestiguan que el caos es la primera condición que genera vida y energía en todo el cosmos.

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