El carnaval prepara la llegada de la primavera

El invierno es como una matriz en la que la naturaleza se renueva cada año. Febrero es el último acto de esta gestación. En febrero esta energía está alcanzando su punto máximo de concentración y maduración para nacer, en marzo, en la explosión de los brotes que se convertirán en flores y frutos. Es un proceso muy similar a lo que sucede en nosotros: en los momentos de oscuridad y tristeza nos retiramos del mundo, pero al hacerlo, la psique se despoja de los viejos desechos y concentra las nuevas energías para renacer. Por eso existe el ritual del Carnaval: para recordarnos que todo, en el momento adecuado, puede ser “volcado” y convertirse en lo contrario de lo que parecía.

En Carnaval todo se pone patas arriba y vuelve a nacer En este período (normalmente en febrero, a veces, como este año, a principios de marzo) cae la fiesta más loca del año: el Carnaval. De origen antiguo, el Carnaval es la fiesta del mundo al revés, un rito de paso que imita el “fin del mundo”, ese momento de frontera entre un tiempo que termina y otro que comienza, en el que se disuelven todas las reglas. Para los antiguos, el equinoccio de primavera refundó un nuevo mundo. De la misma manera, el hombre fue invitado a “renacer” simbólicamente, en este momento de paso, despojándose de su identidad, de sus reglas sociales, de su racionalidad, volviendo por unos días al mundo de los instintos donde todo es legal (“en Carnaval todo chiste vale la pena”). El carnaval nos recuerda que llevar una nueva máscara nos permite canalizar la energía en otras direcciones, abrirnos a una nueva vida y tomar caminos que con el viejo disfraz no habrían sido posibles.

¿Te sientes deprimido? Así que encuentras tu fuerza Retraerte, buscar la intimidad, no disipar energías: esta es la forma en que la hibernación invernal se manifiesta en nuestra psique. Pero en febrero este tiempo casi ha terminado. Si nos sentimos cansados, abrumados, con el estado de ánimo en el suelo, algo anda mal. Probablemente significa que, en los meses fríos, no seguimos los ritmos lentos de la naturaleza como debíamos. Si los compromisos cotidianos y el frenesí han ganado el día, entonces febrero es un mes de riesgo. Es hora de ponerse a cubierto y adoptar las actitudes correctas para limpiar el cerebro de todos los pensamientos innecesarios que nos atascan. La oscuridad y el silencio son un verdadero elixir purificador.

Qué hacer en la práctica Cuando esté cansado y sobrecargado, simplemente colóquese en una posición cómoda y permanezca de pie durante al menos veinte minutos en la oscuridad y en silencio. Los beneficios pronto se harán sentir.

Los colores del mes le ayudan De acuerdo con los dictados de la terapia de color, en este período son rechazar los colores demasiado brillantes como el naranja, rojo, amarillo y ocre. Evite usar incluso colores oscuros como el gris, el negro y el marrón oscuro: según la tradición alquímica “empujarnos” de vuelta a la oscuridad y la melancolía de la noche de invierno. En su lugar, elegimos el marfil, el color de la pera y el plátano, ahora más que nunca protagonistas de la mesa. Alternativamente, el verde también es excelente: el color del renacimiento.

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