El cerebro en la cima a todas las edades

Nuestras ideas sobre la vejez a menudo son erróneas y necesitan ser cambiadas. Se cree que el progreso de los años indica una pérdida de capacidad cerebral. Por supuesto, el cerebro renuncia a algunas funciones, pero sólo para crear otras aún más fascinantes. Si se acepta con conciencia, la edad madura calma la envidia, el remordimiento y el miedo, limpia la mente y deja espacio sólo para las cosas que realmente importan. La vida es un único proceso: la semilla penetra en el suelo, echa raíces, desarrolla el tallo, las flores, los frutos y finalmente una nueva semilla. Lo llamas envejecimiento, ¡pero es expansión! No es decadencia sino cúspide, realización, culminación.

El cerebro evoluciona con el paso de los años, cambia, se libera de superestructuras inútiles y te lleva cada vez más a darte cuenta de quién eres. Las personas maduras, o más bien “bien maduras”, las reconoces inmediatamente. Conocen la vida, el lugar adecuado para sentirse bien, las cosas que tienen que decir y hacer en todo momento. Nunca se dan por sentados, insatisfechos o ansiosos. Son capaces de estar solos y tienen una relación equilibrada con el pensamiento de la muerte: son serenamente conscientes de que vivimos en la luz y en la puesta del sol. Pueden hacer frente a los problemas de forma natural porque dependen de sus propios recursos internos, de los que no tienen ninguna duda.

Menos memoria, más sabiduría ¿Necesita recordarlo todo? En realidad, no. Muchas personas se asustan cuando su memoria se tambalea. En lugar de mirar a los verdaderos culpables -el estrés, el aburrimiento y la fatiga causados por los compromisos de los que somos exprimidos cada día como los limones- ponen a la edad avanzada en el banquillo de los acusados. Nada podría estar más mal. Porque hay diferentes tipos de memoria, que se activan de forma diferente en diferentes edades de la vida.

Memorias menos recientes… Las memorias más superficiales, la memoria a corto plazo, la que necesitamos en nuestras ocupaciones diarias, es de hecho una “memoria para recordar”: después de usarla, todo lo que ya no nos es útil se descarta rápidamente. Investigaciones recientes han demostrado que el cerebro necesita borrar una gran cantidad de memorias para arreglar las más recientes o más importantes. Esta actividad no es un signo de ineficiencia o decadencia, sino de buena salud! No ocultar información innecesaria es una “higiene cerebral” necesaria, una forma que utiliza este órgano para mantenerse “delgado” y arraigarse en el momento presente.

…Pero más solidez en los distantes

La memoria a largo plazo, por otro lado, es más resistente, está vinculada a hechos destacados y cargada de significado emocional. Aquí es donde se fija nuestra imagen más profunda y verdadera. El hecho de que la memoria a corto plazo se debilita con el paso de los años no debe ser dramatizado: el cerebro maduro ya no se preocupa por fijar una gran cantidad de datos útiles sólo inmediatamente, porque con la edad y la experiencia aprende a moverse hacia lo que importa y tiene profundidad. Por lo tanto, el vaciado es una actividad básica que el cerebro realiza normalmente y que con los años hace cada vez más, porque la maduración cambia la perspectiva con la que mira a la vida.

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