El perfeccionismo nos hace débiles

Sin predisposición innata

En un tiempo se creía que los más expuestos al agotamiento nervioso eran aquellos que tenían una debilidad congénita, una fragilidad nerviosa que conducía a un estado de desequilibrio psíquico. Hoy sabemos que no es así: estamos predispuestos al agotamiento nervioso por rasgos innatos de la personalidad, pero también por modelos de comportamiento a los que nos adherimos incondicionalmente a petición de necesidades internas, de empujes profundos como el de ser aceptados por otros o de no comprometer lazos que consideramos de vital importancia. Ninguno de ellos es innato e inmutable: son comportamientos aprendidos que pueden ser modificados.

Impecable y siempre en su lugar, arriesga el MD

Decoración, dignidad, buenos modales son para el candidato a crisis nerviosa valores incuestionables. Debe mostrarse siempre el mejor, por eso está atento a la forma en que se viste y se presenta y siempre tiende a ocultar defectos o aspectos de sí mismo que no considera dignos. La espontaneidad se sacrifica a la necesidad de usar una máscara perenne, a menudo sonriente y de alguna manera, bajo la cual se despiertan emociones indecibles.

Teme sus debilidades

La mera idea de poder contraer una enfermedad, incluso trivial, le molesta, su lema es “más vale prevenir que curar”, por lo que a menudo es un higienista, atento a cómo come y a evitar lo que podría perjudicarlo. De hecho, los que arriesgan el agotamiento nervioso no toleran su fragilidad: su exposición al dolor, la enfermedad, la muerte, completamente humano, son para él la prueba de una debilidad que debe ser combatida en lugar de aceptada. Por esta razón, toda forma de sufrimiento tiende a ser negada o inmediatamente eliminada, con el resultado de triplicar su impacto….

Interpretación psicosomática

¿Existe alguna forma de crisis nerviosa en la que sólo estén presentes síntomas físicos? Puede ocurrir que una crisis nerviosa se manifieste con síntomas que prefieren al cuerpo como canal de expresión: molestias borrosas, fatiga crónica, tensión y dolor muscular, preocupación excesiva por su salud. Son la forma en que el sujeto se cuida a sí mismo y toma contacto con sufrimientos indecibles que no pueden ser “mentalizados”.

¿El agotamiento nervioso puede llevar a otras condiciones psiquiátricas?

Si descuidamos los síntomas, es poco probable que el agotamiento nervioso se resuelva espontáneamente, el riesgo que corre es que se vuelva crónico en una forma depresiva, o que resulte en un síndrome ansioso. Las posibilidades aumentan si intervenimos inmediatamente con medicamentos, ya sean psicotrópicos o simples suplementos: el único resultado que obtendremos es enmascarar el malestar y asegurarnos de que arraigue sutilmente, reapareciendo a la primera oportunidad.

¿Es útil la psicoterapia? En caso afirmativo, ¿cuándo debe llevarse a cabo?

La psicoterapia es sin duda el tratamiento más adecuado y eficaz contra la crisis nerviosa. Lo ideal sería hacerlo a primera vista, pero también en presencia de síntomas como fatiga crónica o insomnio obstinado, que solemos tolerar pacientemente o a los que no prestamos atención. Incluso la enfermedad de primavera, especialmente si ocurre cada año, debe ser tomada en consideración seriamente. La terapia psicológica es también la única que puede prevenir las recurrencias.

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