El placer a toda costa aleja la autoestima.

“Estoy seducido, así que existo.” Se podría resumir una tendencia tan extendida que algunos la consideran una verdadera neurosis de la modernidad: hombres y mujeres que automáticamente, si no compulsivamente, se relacionan en todos los ámbitos con una marcada y estereotipada actitud de seducción. Desde el encuentro con el otro sexo hasta la actividad profesional y los contextos de ocio, hacen que muchas personas se enfrenten a un erotismo exagerado, haciéndoles creer que el espectáculo está dirigido “sólo” a ellos.

¡Dejan salir vapor y luego corren!

Tono de la voz, expresiones faciales, movimientos corporales, discursos ambivalentes con pausas “estratégicas”: todo muestra una referencia a la sexualidad, sin que esto conduzca, casi siempre, a un verdadero encuentro íntimo. No es un simple narcisismo, es la necesidad de placer para apaciguar las inseguridades profundas. En la “seducción forzada” es inherente la necesidad de gestionar la relación, de manipularla para tener poder sobre las personas, sobre la realidad que se vive. Por esta razón es un índice de una profunda falta de autoestima que el seductor piensa compensar precisamente a través del poder de la seducción.

Una marca infantil

Este comportamiento es en su mayor parte inconsciente y a menudo proviene del pasado: en la infancia, se aprende que con un comportamiento cautivador, se obtiene más, o se ha permanecido fijo en un narcisismo adolescente que pide continuas confirmaciones del mundo exterior, sin que ninguno de ellos, sin embargo, se sedimente en una verdadera autoestima . Pero también el presente empuja en esta dirección: los modelos actuales de los medios de comunicación dan a la seducción un valor enorme, un valor absoluto sin el cual nos habríamos separado del mundo de las cosas que suceden.

Y finalmente, hay una forma de seducción ligada a la competencia con alguien del mismo sexo: típica es la seducción exclusiva hacia personas que ya están comprometidas sentimentalmente, para sentirse iguales o superiores a su pareja, una actitud que revela (además de la falta de autoestima ) un importante problema de identidad.

Dos puntas para “seductores compulsivos”

Si al final no crees que sea un gran problema
Estás demasiado en sintonía con tu neurosis ahora mismo. No tiene sentido combatirlo: es mejor tratar de vivirlo con mayor conciencia y menos automatismo, para no hacerse demasiado daño a sí mismo y a los demás. Ser más consciente de lo que está haciendo es un primer paso….

Si usted entiende que esta es una actitud contraproducente
Trate de entender si es la dificultad de un período o si es un problema crónico. ¿Siempre has sido así? Una psicoterapia breve es útil.

Si es un punto Significa que no estás viviendo partes básicas de ti mismo. Trate de entender lo que son. La psicoterapia es muy útil.

Si siempre ha existido Hay un problema de citas antiguas que está muy arraigado y también relacionado con cuestiones sexuales. También en este caso sería necesaria una psicoterapia.

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