El precio de vivir detrás de las máscaras

Reconocerse totalmente en un papel o en un personaje y vivir siempre en él. Defínase con precisión, piense que siempre y sólo está hecho de una cierta manera. O incluso, adherirse acríticamente a una ideología, a un modelo de comportamiento, sin hacer nada más que no pertenezca a ese “dogma”. Todas estas son situaciones y formas de ser que pueden referirse a varios aspectos de la vida y que expresan la implementación de un proceso psíquico entre los más automáticos y nocivos en la edad adulta: la identificación, en la que todos podemos caer sin darnos cuenta hasta que nos lleva a la crisis y a la infelicidad. Veamos por qué y qué hacer.

Un proceso que comienza en la infancia…

La identificación es un mecanismo psíquico fundamental durante la infancia y la adolescencia temprana. El niño y el niño tienen un “yo” todavía incompleto, y el hecho de identificarse en algunos “mitos” y “modelos” los “transporta” hasta la siguiente etapa de desarrollo de la conciencia. Luego, antes de los 18-20 años, las identificaciones deben dar paso gradualmente a la personalidad original y auténtica con la que el joven se enfrentará a la vida.

…Pero puede continuar como adultos

Desafortunadamente, muchos de nosotros todavía tendemos a identificarnos como adultos. Hay quienes viven en constante identificación – “Yo soy el que…”- es su frase típica – y quienes pasan de una identificación a otra. Algunos, por ejemplo, nunca encuentran su propio camino profesional, cuando han escogido uno dicen: “Sí, yo soy este”. Pero luego experimentan otra y descubren: “Soy capaz”… Así que soy este” y abandonan la primera por la segunda, y así sucesivamente, hasta el infinito. O otros que aman a su pareja, pero en cuanto tienen una atracción fugaz por otra persona (lo cual es normal en sí mismo) se llenan de dudas: “Si encuentro esto bello, significa que ya no amo al otro”. Identificarse es un momento: algo que te gusta -o que crees que te hará aplaudir, amar, aceptar- y un momento después “estás dentro”, sin autocrítica.

Hacer autodiagnóstico

Si crees que puedes definirte diciendo “Yo soy esto”, significa que estás identificado en ese papel. Por ejemplo, si crees que eres una “madre perfecta”, una “trabajadora”, una “intelectual”, te será imposible traicionar a ese personaje y a su imagen.

Describa su máscara

Haga una lista de los requisitos para el rol o situación en la que se le identifica. Por ejemplo, la “buena madre”: nunca deja a su hijo a nadie, pasa la mayor parte del tiempo con él, nunca le grita, siempre está disponible, no admite su cansancio….

Identificar límites

Haga una lista de las cosas que no puede hacer, pero que haría, debido a la identificación. Por ejemplo, para la “buena madre”: perdonar errores, salir sola o con una pareja sin un hijo, cuidarse, expresar oposición, descansar. Tome nota de que estas son necesidades vivientes, que usted no está viviendo.

Identificación de la rotura

Haces algunas de estas cosas “fuera de lugar”. Al principio sentirás culpa o desorientación, la idea de “no ser yo”, pero en poco tiempo el cerebro adquirirá herramientas para ser, por ejemplo, una buena madre, pero no sólo eso. Y esto se aplica a todas las demás identificaciones.

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