El único deber que tienes es encontrar tu camino

Cuando estamos cerca de un objetivo importante, como la obtención de un título, sucede que nos cuestionamos todo y nos preguntamos si hemos tomado la decisión correcta. Por eso Ariadna nos escribió: “Soy una chica de 28 años. Perdí a mi padre hace unos años. Estudié farmacia, pero unos cuantos exámenes de graduación y finalmente me las arreglé para admitirme a mí mismo que esta no es mi manera de hacerlo y que sólo lo hacía por sentido del deber . Este descubrimiento me puso en crisis pero al mismo tiempo descubrí una pasión, la pintura al óleo: se me abrió un mundo extraordinario y mágico, en el que estoy logrando grandes resultados sin esfuerzo y sin saber cómo. También estoy asistiendo a una escuela de formación para ser terapeuta de arte y me gustaría iniciar un pequeño negocio en este campo: mi verdadero sueño, sin embargo, es crear un espacio creativo donde adultos y niños puedan divertirse y jugar juntos a través del arte y la creatividad.

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¿Demasiado sentido del deber? Guarda tus pasiones

Acercarse un paso más a su objetivo y darse cuenta de que ha tomado el camino equivocado debido a un exceso de sentido del deber puede ser muy frustrante, pero es precisamente en estas situaciones que la vida nos puede dar sorpresas inesperadas. En el momento más agudo de su crisis con la Universidad, Ariadna descubre finalmente algo que la fascina, la pintura. En su opinión, el encuentro con el arte le está dando muchas satisfacciones: siente el deseo de volver a hacerlo, se inscribe en un curso de terapeuta de arte, quiere abrir un espacio creativo propio. Entonces, ¿estás bien? En realidad, no. En una lectura más atenta, lo que Ariadna vive sólo como una nueva pasión, revela otra cosa: su sueño parece ligado a la pérdida de su padre y a un deseo inconsciente de “reconstruir” en el espacio creativo un lugar donde revivir, incluso indirectamente, una relación con él.

Escucha cómo Ariadna continúa la historia: “Me gustaría sentirme libre ahora mismo, pero la idea de tener que terminar mis estudios se cierne sobre mí. Mi padre me enseñó el deber de terminar las cosas que habían comenzado, pero ¿el orgullo de haber tenido éxito me recompensará por el sufrimiento de estos años? Tengo la sensación de estar más doblado en dos ahora en perseguir con dificultad algo en lo que no creo comparado con la pérdida de mi padre, aunque el dolor nunca ha disminuido y he aprendido a vivirlo como una mochila llena de piedras que llevo cada día sobre mis hombros. A menudo me encuentro imaginando eventos catastróficos que me impiden continuar. Realmente me gustaría rendirme aunque sea por poco tiempo, pero tengo miedo de que en el futuro la sombra de lo inacabado me persiga.

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Sin esfuerzo, el sentido del deber se desvanece por sí solo

Ariadna se encuentra en una encrucijada y no sabe qué hacer: todo lo que necesita es un último esfuerzo para terminar sus estudios universitarios, pero no puede evitar preguntarse si realmente vale la pena. En nuestra sociedad, todo el mundo o casi todo el mundo le aconsejaba terminar…. Pero lo que surge de la carta de Ariadna es otra cosa: con sus últimos exámenes se ha dado cuenta de que este camino no es para ella, no es su camino, pero es como si quisiera imponerse para terminarlo y graduarse para honrar la memoria de su padre y su sentido del deber . Arianna habla a menudo de ello en su correo electrónico: lleva con ella la carga de ser una buena hija y la imagen de una mochila llena de piedras es una demostración de ello. No vale la pena sufrir por un camino que sabe que no es suyo y el temor de que los inacabados la persigan, en realidad no es más que la sombra de no haber cumplido con su deber de hija: debe librarse de esta carga, antes de tomar cualquier decisión. Esa mochila llena de piedras no existe realmente, es un “truco” que utiliza su mente y que acaba inmovilizándola. La pasión por la pintura la ha despertado, pero al menos durante cierto tiempo Ariadna debe pintar primero para sí misma, sin ningún proyecto: sólo así será posible hacer todas las elecciones importantes en el momento oportuno, sin arrepentimientos.

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