Emociones desagradables: así es como se viven correctamente.

Valeria escribe a la redacción de Riza Psicosomatica :

“En este momento de mi vida a menudo siento la ira y la envidia llegar. Me avergüenzo de probarlas. A menudo estas emociones desagradables se juntan con una contradicción obvia: en los últimos tiempos a menudo busco soledad , pero luego me pongo celoso si veo a mis amigos pasar el rato sin mí; de la misma manera que salí de los proyectos de trabajo que ya no me importaban y luego me enojo y sigo celoso si aquellos que continúan en estos proyectos tienen éxito. Me veo a mí mismo como un niño en estos comportamientos, lo hice incluso entonces. Sólo una cosa hermosa: después de leer un ejercicio propuesto por su periódico, traté de visualizar un animal con el cual identificarme, ¡llegó un zorro y me fascinó!

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¿Emociones desagradables? Sólo para la mente

Cuando nos sentimos habitados por emociones desagradables , como la ira y la envidia, las asociamos fácilmente con acontecimientos que ocurrieron en el pasado, o con ciertos defectos, defectos de la personalidad que llevamos con nosotros desde la infancia. Esta forma de razonar parte de una doble convicción: en primer lugar, que estamos equivocados, y luego que nuestra historia personal, por ejemplo, los fracasos o malentendidos que hemos tenido con otras personas, son la causa de lo que sentimos ahora. Esto es lo que le sucede a Valeria, que se declara a merced de una envidia y una ira que la ponen triste, pero sobre todo contradictoria : por ejemplo, busca la soledad, pero luego siente si sus amigos se encuentran sin ella. ¿Qué le está pasando? Ella lidera una lucha desigual contra emociones desagradables, quiere enviarlas lejos y así las fortalece. Las contradicciones de su comportamiento son un reflejo de lo que sucede en su mundo interior: siente ira y envidia y no las quiere; busca la soledad y luego la teme; no quería ese trabajo sino el éxito de los que hacen las rondas.

Emociones desagradables: ¿y si son aliados?

Demos la vuelta a la forma habitual de razonar: hay dos fuerzas, dos emociones desagradables pero profundas que vinieron a visitarla, dos poderosas y antiguas deidades que aparecieron dentro de ella. El anciano habría razonado de la siguiente manera: ¿qué quieren de mí estos sentimientos tan fuertes que me atormentan? ¿En qué dirección quieren que vaya sobre mi existencia? La envidia, que en la superficie está ligada a los éxitos de los demás, habla profundamente de ti, de lo que aún no has logrado en la vida y de lo que podrías y deberías lograr en su lugar. La ira te da la medida de cuánta energía habita en ti, cuánta fuerza tienes, cuánta determinación te ha dado la naturaleza . Sólo tienes que dejar de atarlos afuera, a lo que otros hacen, piensan o dicen. Es por eso que también tienes un fuerte deseo de soledad. El alma te dice: aíslate, quédate con tu envidia y tu enojo cuando lleguen, hazles sitio, déjalos actuar. Así que en realidad no es emociones desagradables ahuyentar, sino fuerzas poderosas y vitales, esenciales para la evolución: lo que quieren es que abandones a ese personaje que siempre ha estado convencido de ser inadecuado, víctima de sí mismo y de los acontecimientos negativos de la vida.

Ver emociones desagradables sin juicio

Lo que necesitamos hacer es apropiarnos plenamente de los aspectos energéticos contenidos en la ira y la envidia y abandonar el juicio moral sobre estos sentimientos. Basta con observar a los niños: en ellos todos los sentimientos coexisten armoniosamente, como en un panteón de funciones cósmicas donde cada emoción encuentra su espacio. Cuando Valeria deje de juzgarse mal por estar enojada y envidiosa y empiece, en soledad, a hacer una alianza real con estas emociones, descubrirá cuántas percepciones, cuántas nuevas ideas se formarán en ella, y también comprenderá qué amistades siguen siendo para ella y cuáles son ahora parte de su pasado. Nunca debemos luchar contra las emociones desagradables: al contrario, debemos acogerlas, integrarlas en nosotros. Esta es la etapa indispensable que permite a cada persona evolucionar, abandonar una visión unilateral e idealista de sí misma, convertirse realmente en esa persona única e irrepetible que es: contradictoria, pero auténtica!

El ejercicio que cambia la perspectiva mental

Valeria en su correo electrónico dice que siguió uno de los consejos psicosomáticos de Riza: buscar su propio animal guía. Un zorro se le apareció. En un momento, su antiguo cerebro le envió esta imagen: un animal salvaje, inteligente y solitario. Cada vez que se siente a merced de pensamientos desagradables como la envidia y la ira, todo lo que tiene que hacer es cerrar los ojos e imaginarse a sí misma como un zorro en el bosque, que es el único que huele el aire, busca presas, sabe cómo defenderse de los depredadores, encuentra guaridas de las que esconderse y es la dueña de su vida. Los pensamientos y el razonamiento nunca la ayudarán a salir del bloque, mientras que la imagen del zorro podrá guiarla sin esfuerzo hacia sus verdaderas metas: el animal guía es una proyección de una parte profunda de ella, de su esencia. Sólo tiene que depender de la fuerza instintiva del animal y todo irá en la dirección correcta: de esta manera, la verdadera Valeria puede finalmente nacer.

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