En los sueños los deseos secretos hablan

Escuchen este sueño, enviado por un lector a la redacción de Riza Psicosomática: “Tengo un sueño recurrente. Al final de una avenida hay una villa deshabitada rodeada de un parque. Yo entro y abro una puerta cada vez, la llave está en la cerradura, todas las puertas están cerradas y a su vez se comunican con una habitación diferente. Cada vez que entro en la habitación de al lado mi incomodidad aumenta. En el sueño las habitaciones son de un color diferente, todas suntuosas y amuebladas con gusto. Sólo una habitación tiene un balcón con vista a un parque completamente a la sombra, atravesado por un arroyo. Desde el balcón una escalera desciende hacia el parque. Camino por ella y aunque esté solo, siento la presencia. Regreso al pasillo y al final, frente a mí, hay una puerta. Es blanco, anónimo, con la llave insertada. Nunca he entrado en esa habitación, pero sé que detrás de esa puerta hay una escalera que baja y conduce a una habitación oscura y sombría. En este punto el sueño se convierte en una pesadilla, empiezo a oír gritos y gemidos y huyo con el corazón en la garganta. Me despierto de la cabeza con pánico. Llevo años teniendo este sueño, se repite cada vez y nunca he podido abrir esa puerta. A veces en los sueños, como en el de nuestro amigo lector, aparecen casas deshabitadas, polvorientas, pobladas de fantasmas, o casas acogedoras y bien amuebladas, lugares que nos parecen familiares, pero que sabemos que nunca antes hemos visto. O incluso habitaciones que nunca habíamos visitado. ¿Qué nos sugieren estas imágenes oníricas?

Potenciales no reconocidos aparecen en los sueños

En el sueño la casa es el espejo de nosotros mismos, simboliza el mundo interior del individuo, pero no sólo: es como una extensión del cuerpo, es el portavoz de la relación con nuestra interioridad, sino también con el mundo exterior y el entorno que nos rodea . Es un símbolo de un proceso de crecimiento, de una nueva conciencia lograda y por lo tanto nos parece diferente en nuestros sueños precisamente porque nosotros también estamos evolucionando. Si hay habitaciones en la casa que no se sabía que existían o espacios por descubrir, significa que hay un aspecto de uno mismo con el que el soñador aún no ha entrado en contacto, un lado de sombra que aún no se ha explorado o conocido completamente. La imagen de la villa deshabitada, por lo tanto, sugiere al lector que hay un aspecto de su singularidad oculto a su ego, un rasgo de su personalidad instintiva no reconocido, un potencial creativo que aún no ha surgido al descubierto.

El inconsciente quiere sacudirnos para hacernos vivir

A su vez, la puerta es un símbolo típico de los sueños: representa la posibilidad de acceder a otras dimensiones de uno mismo, da testimonio de la transformación de un estado a otro, de lo familiar a lo nuevo, de lo que ha sido y será. Cada puerta, en el sueño, tiene su propia llave y esto significa que ella tiene las herramientas y las energías para seguir por el camino hacia el nuevo redescubrimiento de sí misma. El miedo que la acompaña es el portavoz de toda la resistencia a ir más allá . Las elegantes y agotadoras habitaciones subrayan la presencia de recursos internos que, para poder expresarse, debe reconocer y hacer suyos. Pero el parque sombreado y la percepción de las presencias nos hablan de lo lejos que está la protagonista de tomar conciencia de su propio valor real, de lo mucho que se subestima y desiste de querer conocerse a sí misma. Es como si viviera en un plano superficial. No es casualidad que el sueño deba retornar de manera recurrente, como un mensaje que no quieres escuchar. Es en este punto donde el inconsciente irrumpe brutalmente: queriendo sacudir la personalidad del soñador, transforma el camino onírico en una pesadilla. Desde la última puerta, la que tiene acceso a la escalera para ir al sótano, se oyen gritos: son la voz del profundo que quiere ser oído para permitir finalmente la plena expresión de sí mismo.

El hogar es el cuerpo

Representa el mundo interior, la personalidad del soñador en su relación con el mundo exterior y con su propio destino. Casi siempre es también un símbolo del cuerpo.

La habitación secreta es el inconsciente

Es el símbolo de aspectos de nosotros que aún no conocemos, recursos no utilizados, habilidades inexploradas, rasgos que están apareciendo y que queremos conocer.

El puerto es un cambio entrante

Es el lugar de paso de una condición a otra, del pasado al futuro, de lo viejo a lo nuevo, símbolo de un punto de inflexión, de una evolución personal.

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